Circular en moto sin guantes homologados cuesta 200 euros desde el 1 de octubre, y el pasajero también se lleva la multa si no los lleva.
La reforma del Reglamento General de Circulación que entró en vigor ese día ha traído a los motoristas dos caras de la misma moneda. Por un lado, ventajas: poder avanzar por el arcén hasta 30 km/h cuando hay atasco. Por otro, obligaciones nuevas que salen caras si se ignoran. Una es el calzado cerrado. La otra, los guantes. Y no solo para quien va a los mandos.
Qué exige la DGT y a quién alcanza la multa
La DGT lo dice con claridad: ‘guantes de protección obligatorios en vías interurbanas‘. La norma alcanza al conductor y también al acompañante, algo que muchos pasajeros aún no tienen interiorizado porque hasta hace tres semanas los guantes eran, en la práctica, un accesorio de confort o de estilo.
Ojo al detalle geográfico, porque es el que decide si la multa es válida o no: la exigencia se ciñe a las vías interurbanas. En ciudad no hay obligación de llevarlos, aunque cualquier caída a 30 km/h sobre asfalto rascado aconseja lo contrario. Antes era una recomendación general; ahora, en carretera, es norma, y la Guardia Civil de Tráfico puede pedirte explicaciones en cualquier control.
El pasajero que sube a tu moto sin guantes homologados no es un problema suyo: la multa de 200 euros también puede caer sobre él.
La sanción es de 200 euros. Como en la mayoría de las multas de tráfico, si abonas en los 20 días siguientes a la notificación te acoges al pronto pago y pagas 100 euros, con la contrapartida de renunciar a alegar. Si consideras que la sanción no está bien puesta —por ejemplo, porque circulabas en zona urbana—, ese es el camino: presentar alegaciones antes de que venza el plazo.
Puedes consultar el marco normativo vigente en la web oficial de la DGT, donde se recogen las obligaciones de equipamiento del motorista.
Paso a paso, cómo comprobar la homologación
| Paso | Qué hacer | Detalle clave |
|---|---|---|
| 1 | Revisa el interior del guante | La etiqueta suele ir cosida en la muñeca, en el forro o en el interior de la prenda. |
| 2 | Busca el marcado CE y la norma | Debe aparecer EN 13594 junto al pictograma de un motorista. |
| 3 | Comprueba el nivel de protección | 1KP (básico) o 2KP (superior frente a impactos y abrasión). |
Desde hace años, unos guantes de moto no son un simple accesorio: la DGT los exige en determinadas circunstancias y recomienda que estén homologados. La pregunta del millón es cómo saberlo sin ser técnico. La respuesta está dentro de la prenda, no fuera.
Qué significan el marcado CE y las siglas KP
El marcado CE acredita que el producto ha superado los ensayos de seguridad que exige la Unión Europea. Sin ese distintivo, unos guantes pueden parecer idénticos a simple vista y no ofrecer ninguna garantía frente a la abrasión o el impacto. La homologación específica para moto es la norma EN 13594, y en la etiqueta suele ir acompañada del pictograma de un motorista.
- Nivel 1 (1KP): protección básica, pensada para el uso cotidiano y los trayectos cortos.
- Nivel 2 (2KP): resistencia superior frente a impactos y abrasión, la opción lógica si haces carretera a menudo.
- KP: indica que el guante incorpora protección certificada en los nudillos, una de las zonas más expuestas en una caída.
¿Y dónde está la etiqueta? Casi nunca en el exterior. Lo habitual es encontrarla en el interior de la muñeca, en el forro o en una etiqueta textil cosida. Si compras por internet, revisa la ficha del fabricante: las marcas serias indican la certificación EN 13594 y el nivel obtenido en los ensayos europeos.
Cuidado con las imitaciones. El comercio electrónico ha llenado el mercado de modelos baratos con protecciones de plástico y aspecto deportivo que no tienen ninguna certificación oficial. Un guante con pinta profesional no está homologado por la pinta: la única prueba válida es el marcado CE y la referencia a la norma europea.
Lo que cambia para el motorista y lo que conviene vigilar
La lógica de la reforma es sencilla. Si el casco lleva décadas siendo obligatorio, las manos —lo primero que se apoya en el asfalto en una caída— no podían seguir siendo una simple recomendación. El estándar EN 13594 es común en toda la Unión Europea, de modo que un guante homologado comprado en España cumple en cualquier país miembro y no hace falta renovar el equipamiento al cruzar una frontera.
Lo que conviene vigilar en las próximas semanas es el detalle del pasajero. Muchos motoristas tienen dos pares; el acompañante ocasional, ninguno. Y en un control en carretera la responsabilidad no se reparte: cada uno responde de su propio equipamiento. Merece la pena llevar un segundo par de talla estándar en el cofre, aunque se use dos veces al año. Si te llega una propuesta de sanción y crees que circulabas en zona urbana, guarda pruebas del recorrido y presenta alegaciones dentro de plazo. Si la multa está bien puesta, el pronto pago deja la factura en 100 euros.
Queda por ver cómo trasladan las policías locales el criterio a sus términos municipales y si la DGT acompaña la norma con campañas específicas de vigilancia al colectivo, algo habitual cada vez que se estrena una obligación de equipamiento. Mientras tanto, la regla es fácil de recordar: casco, calzado cerrado y guantes con etiqueta. Lo demás es confiar en la suerte.

