Cuando pensamos en territorios gigantescos, solemos asociarlos a interminables carreteras, grandes autopistas y una movilidad basada casi por completo en el coche. Sin embargo, existe un lugar en el mundo que rompe por completo esa lógica. Se trata de Groenlandia, la isla más grande del planeta, con una superficie que cuadruplica la de España… y donde, sorprendentemente, no existe ni un solo kilómetro de carretera que conecte sus ciudades entre sí.
En Groenlandia viven apenas 56.000 personas y circulan alrededor de 5.000 coches. Una cifra mínima si se compara con cualquier país europeo, pero que cobra aún más sentido cuando se entiende cómo es la vida en este territorio extremo. Un lugar donde el coche no es el rey, donde el asfalto prácticamente no existe y donde moverse implica adaptarse a una naturaleza tan espectacular como implacable.
2Solo 5.000 coches… y casi todos en ciudades pequeñas
A pesar de su tamaño descomunal, en Groenlandia apenas hay unos 5.000 coches registrados. Y la mayoría de ellos se concentran en las pocas ciudades que existen, como Nuuk —la capital—, Sisimiut o Ilulissat. Incluso allí, las carreteras son cortas, urbanas y limitadas al propio municipio.
El coche en Groenlandia no se utiliza para viajar largas distancias, sino para desplazamientos cotidianos muy concretos: ir al trabajo, hacer la compra o moverse dentro del núcleo urbano. No hay autopistas, no hay carreteras nacionales y no existe la posibilidad de “salir a carretera” como lo entendemos en España. En muchos casos, caminar sigue siendo la opción más práctica.







