Ahorrar dinero cuando vas a la gasolinera siempre ha sido una prioridad, pero en las últimas semanas todavía es más importante. La subida del combustible parece que no tiene techo ahora mismo, y por eso todos buscamos la gasolinera más barata. Google Maps puede ayudar gracias a una función que muy pocos conocen.
Muchos usuarios buscan formas mágicas de gastar menos, pero la realidad es que la tecnología que llevas en el bolsillo es una gran aliada. Gustavo, un conductor profesional de Uber, tiene claro cuál es el truco definitivo para que tu bolsillo no sufra tanto cada vez que pasas por el surtidor.
El truco de Google Maps que te hace ahorrar dinero

Casi todos usamos Google Maps para llegar a sitios que no conocemos o para evitar el tráfico pesado de la ciudad. Pero lo que la gran mayoría no aprovecha tanto es la capacidad de esta aplicación para indicar dónde está la gasolina más barata en tiempo real. El gran secreto no es una técnica de conducción extraña, sino mirar un detalle concreto en el mapa antes de decidir dónde parar.
Cuando abres la aplicación y buscas estaciones de servicio, el mapa se llena de iconos, pero si te fijas bien, debajo de muchos de esos logos aparece un número pequeño. Ese número es el precio del litro de combustible en ese preciso momento.
Este detalle es fundamental porque te permite comparar sin tener que moverte de tu sitio. No tienes que conducir de un lado a otro buscando el panel de precios de cada gasolinera. Desde la pantalla de tu móvil puedes ver si la estación que está a solo dos calles de distancia tiene el diésel o la gasolina cinco o seis céntimos más barata que la que tienes justo delante. Si multiplicas ese ahorro por los litros que caben en tu depósito, te das cuenta de que estás ahorrando varios euros en una sola operación que apenas te cuesta trabajo.
Cómo comparar precios antes de salir de casa

La planificación es la base del ahorro para cualquier conductor que quiera cuidar su economía. Es mejor que no esperes a que se encienda la luz de la reserva para buscar una gasolinera. Si lo haces así, el estrés y el miedo a quedarte tirado te obligarán a entrar en la primera que veas, y normalmente las que están más a mano o en las vías principales suelen ser las más caras. Lo ideal es que, antes de arrancar el motor, dediques un minuto a revisar tu ruta en Google Maps. Al tocar sobre los iconos de las gasolineras que te pillan de paso, se abre una ficha muy completa con toda la información que necesitas.
En esa ficha no solo ves el precio del combustible principal, sino que puedes desplegar una lista con todos los tipos de carburante que ofrece esa estación. Esto es muy útil si tu coche utiliza combustibles menos comunes o si prefieres una gama específica de gasolina. Además, puedes ver fotos de la entrada para saber si es cómodo entrar con tu vehículo o si la estación tiene servicios extra que te interesen. Al final, se trata de tomar una decisión inteligente basada en datos reales y actualizados, algo que antes era imposible hacer sin dar vueltas con el coche gastando aún más combustible.
La importancia de elegir bien en los viajes largos

Cuando sales a la carretera para hacer un viaje largo, el gasto en combustible se dispara y es donde más puedes ahorrar si aplicas este truco. Las gasolineras que están justo en los laterales de las autovías suelen tener precios bastante más altos que aquellas que te obligan a desviarte un par de minutos hacia un pueblo cercano o un polígono industrial. Google Maps te permite añadir paradas de combustible a tu ruta activa. Mientras conduces, el acompañante puede buscar gasolineras y la aplicación indicará cuánto tiempo de más vas a tardar en llegar a tu destino si decides parar en una u otra.
A veces desviarse solo tres minutos puede suponer un ahorro de hasta diez euros en un depósito completo. La aplicación es tan lista que te marca el desvío y te recalcula la ruta automáticamente. Es una forma de competir contra los precios altos de las grandes áreas de servicio de las carreteras principales. Al tener la información en la palma de tu mano, dejas de ser un cliente cautivo de la gasolinera de turno y pasas a tener el control total sobre cuánto quieres pagar por el servicio.


