Después de que el revuelo generado por el lanzamiento en el año 2020 del impresionante GMC Hummer EV se haya calmado un poco, el gigante automovilístico General Motors ha decidido recordarnos por qué este monstruo eléctrico sigue siendo noticia seis años después de su debut. Y lo hace con un vídeo que no dejará indiferente a nadie: una carrera de aceleración donde un puñado de superdeportivos de ensueño se enfrentan a… ¿un pick-up? Pero no uno cualquiera, sino un todopoderoso GMC Hummer EV en su versión más bestia, la Carbon Fiber Edition, que para más inri se usa como un ‘camera car’ muy especial y, capaz de humillar a sus adversarios.
El montaje arranca como el sueño de cualquier petrolhead. En la línea de salida se alinean un Ferrari F8 Tributo, un Ford GT, un Porsche Taycan (tiene pinta más de Turbo S que de Turbo GT), un Dodge Challenger Hellcat Redeye y un Aston Martin DBS Superleggera. Todos, salvo el de Zuffenhausen, ponen en marcha sus poderosos motores V6, V8 y V12 para salir catapultados. El Ferrari se pone en cabeza al principio, el Porsche y el Aston intentan seguirle el ritmo, mientras el Challenger y el GT luchan por no quedarse atrás. Todo parece una drag race clásica de superdeportivos, filmada desde un coche de seguridad que mantiene el encuadre perfecto… hasta que empiezas a notar algo raro.
La versión atómica del GMC Hummer EV pesa más de 4.000 kilos, pero tiene más de 1.000 CV
Porque ese ‘camera car’ no solo sigue el ritmo de estos superdeprtivos, sino que lo supera. Primero sutilmente, luego sin disimulo. Mientras tú debates mentalmente si el V8 Biturbo del Ferrari tiene ventaja frente a la caballería eléctrica del Taycan, la distancia se abre cada vez más. La cámara se aleja, y el espectador se queda pensando: «¿Pero qué demonios está pasando aquí?». La revelación llega con un cambio de ángulo brutal: no es un hipercoche oculto, ni un dron ni un dragster. Es el propio GMC Hummer EV, esa mole de más de 4.000 kilos (con equipo de rodaje y varias personas a bordo), pegado al asfalto y saliendo disparado como si se tratara de un peso pluma.
Y es que en el modo de conducción Watts to Freedom, esta edición limitada desata la friolera de 865 kW de potencia (1.176 CV) y un par motor tan instantáneo, como demoledor. Acelera de 0 a 60 millas por hora (96 km/h) en solo 2,8 segundos, dejando a esos exóticos automóviles con una cara de sorpresa. Claro, en recta larga y a velocidades altas los superdeportivos más ligeros y aerodinámicos recuperarían terreno y lo pasarían por encima. Pero el vídeo cierra con una toma final que lo dice todo: el GMC Hummer EV trepando por una cuesta de tierra con esa torpeza orgullosa de las bestias off-road, recordándonos que su terreno no es solo el asfalto. Tiene capacidades off-road que ningún Ferrari o Aston Martin pueden soñar. General Motors ha jugado su baza maestra: diversión, provocación y un recordatorio de que la era eléctrica también puede ser brutalmente divertida.


