Cuando hablamos de restomod, solemos pensar en modelos como los Porsche 911, Ford Mustang, Shelby Cobra o en algún que otro clásico británico. Pero son muy pocos los especialistas se la juegan con un Ferrari. Y mucho menos con un particular 412 nacido en la década de los años ‘80. Y con razón: no es precisamente el modelo más icónico de la firma de Maranello, no tiene la silueta inmortal del Testarossa ni la brutalidad del F40. Sin embargo, precisamente por eso este ejemplar confeccionado por Otsuka Maxwell Design (OMD) resulta tan fascinante. No es un Ferrari más: es toda una declaración de intenciones.
El propietario, un estadounidense con una más que particular visión (y también con una cuenta corriente bastante saneada), pensó que un Ferrari 412 corriente y moliente no merecía seguir siendo tan insípido. De ahí que decidiera invertir más de 1,8 millones de dólares (alrededor de 1,5 millones de euros) y más de 5.000 horas de trabajo para crear lo que bien podría ser el 412 más potente, exclusivo y deseable que jamás rodará por la carretera.
Bajo el capó de este Ferrari 412 hay un V12 muy moderno… y potente
El cambio más radical y el que más titulares merece está bajo el capó delantero de este legendario deportivo italiano. El 4.9 V12 atmosférico con el salió de Maranello hace más de 40 años y que presumía con sus 340 CV de potencia y sus 451 Nm de par motor ha desaparecido por completo. En su lugar late el impresionante F140GA, que no es otra cosa que el maravilloso 6.5 V12 atmosférico que impulsa al extraordinario 812 Superfast. Con todo lo que ello conlleva, como sus 800 CV y sus 718 Nm entre otros.
Pero no se trata de un simple trasplante. Los especialistas de OMD quisieron que el motor no solo fuera brutal, sino que también contara una historia visual. De ahí que las tapas de válvulas fueron fabricadas a medida para ofrecer un diseño retro que va en consonancia con el nacimiento del Ferrari 412. La inyección directa original fue sustituida por un sistema de inyección por puerto más clásico, acompañado de doce cuerpos de mariposa individuales y una imponente toma de aire de fibra de carbono con un filtro fabricado a medida. El resultado no puede ser mejor al combinar la sofisticación moderna y la emoción analógica.
Conectado con el cambio manual que jamás fabricaron los de Maranello

Y si crees que lo más loco de este proyecto ya lo has oído, espera a conocer el detalle más salvaje de todos. Los de Maranello jamás llegaron a fabricar un Ferrari 812 Superfast con cambio manual como el que encontramos en este impresionante Ferrari 412 y que le aporta un toque único. Para ello, sus creadores arrancaron con la transmisión automática de un 599 GTB, que tras cientos de horas de investigación y de fabricación, convirtieron en manual de 6 velocidades para extraer todo el potencial a esta joya.
Como buen proyecto restomod, el exterior también ha sido cuidadosamente replanteado para la ocasión. La combinación del color Superfast Gold con detalles en negro ayuda a ofrecer una presencia elegante y amenazante a partes iguales. Los parachoques han sido rediseñados y rebajados, los guardabarros ensanchados sutilmente y los característicos faros escamoteables del Ferrari 412 original se han conservado, combinados con unas ópticas inferiores fijas, que son más limpias y modernas.
Materiales propios de Rolls-Royce en el interior de este Ferrari 412

Las llantas Brixton forjadas de 18 pulgadas, también creadas a medida, completan un conjunto que es imposible que pase desapercibido allá por donde vaya, ayudado también por una zaga donde luce un particular alerón de tipo ‘ducktail’, unos pilotos que se pasan a la tecnología LED y cuatro nuevos terminales para escuchar en estéreo su banda sonora.
Si el exterior convence a los más inconformistas, el habitáculo enamora. Los maestros de OMD han reconstruido cada rincón del Ferrari 412 utilizando materiales de altísimo nivel. Los asientos, con respaldo de fibra de carbono, están tapizados en cuero y Alcántara de primera calidad. Pero la joya de la corona es el cachemir mongol que cubre gran parte del salpicadero, las puertas y la consola central: una tela que ronda los 1.000 dólares (850 euros) por yarda (casi un metro) y que aporta una calidez y un tacto difícil de encontrar en un superdeportivo nacido en pleno Siglo XXI.
Una pieza realmente única que ha costado una fortuna

El legendario cuadro de instrumentos plagado de relojes analógicos ahora ha dejado paso a una gran pantalla digital, pero la cual luce una gráfica que respeta el espíritu clásico del Ferrari 412. Una pantalla de infoentretenimiento moderna se integra en su salpicadero sin desentonar, acompañada de unos interruptores fabricados a medida y hasta una moqueta para el piso que recuerda a la que puedes encontrar en un Rolls-Royce.
Fotos: OMD





















