Seguro que en más de una ocasión has tenido que parar a repostar en una gasolinera en plena autovía. ¿Te has fijado que la mayoría son de Repsol, BP, Galp o Moeve? No verás ninguna cadena low cost, y hay una razón que lo explica.
David tiene 42 años y lleva más de una década trabajando en estaciones de servicio ubicadas en vías de alta capacidad, así que sabe perfectamente cómo funcionan los precios, la oferta y la demanda. Y también que normalmente las gasolineras ubicadas a pie de autovía son más caras que otras que están en ciudades e incluso en un polígono.
Y por esa razón solo encontrarás marcas premium. No es que las low cost no quieran estar ahí, sino que el sistema se lo pone bastante complicado. A continuación, te lo explicamos.
2¿Por qué las autovías no son espacio para las low cost?
Uno de los datos menos conocidos es el coste de acceso a una concesión. Según las cifras del sector, optar a una estación de servicio en autovía puede implicar desembolsos económicos de entre 50 y 100 millones de euros por periodos de unos cinco años, según la ubicación y el tráfico previsto.
Eso es el canon, pero hay que sumar la construcción, el mantenimiento, personal y servicios extra. Es decir, que recuperar la inversión puede llevar bastante tiempo, y no es negocio ni interesa a una gasolinera low cost.
«Una low cost vive de márgenes ajustados y mucho volumen. Pero aquí el volumen no compensa si tienes una estructura tan pesada«, explica este gasolinero.
Las concesiones obligan, además, a mantener la estación abierta las 24 horas del día, con personal permanente, tienda, restauración o áreas de descanso. Y precisamente las gasolineras low cost destacan por no tener nada de eso para poder mantener bajos los precios de la gasolina.
Los costes fijos que implican no encajan con el modelo de reducir todo lo superfluo. Por eso, la mayoría de cadenas low cost ni siquiera se presentan a esos concursos.


