Seguro que en más de una ocasión has tenido que parar a repostar en una gasolinera en plena autovía. ¿Te has fijado que la mayoría son de Repsol, BP, Galp o Moeve? No verás ninguna cadena low cost, y hay una razón que lo explica.
David tiene 42 años y lleva más de una década trabajando en estaciones de servicio ubicadas en vías de alta capacidad, así que sabe perfectamente cómo funcionan los precios, la oferta y la demanda. Y también que normalmente las gasolineras ubicadas a pie de autovía son más caras que otras que están en ciudades e incluso en un polígono.
Y por esa razón solo encontrarás marcas premium. No es que las low cost no quieran estar ahí, sino que el sistema se lo pone bastante complicado. A continuación, te lo explicamos.
1Así funciona el sistema de concesiones en autovías

Las estaciones de servicio ubicadas en autovías y autopistas funcionan bajo un sistema de concesión administrativa. Es decir, el suelo es público, así que la explotación se adjudica mediante concurso. Es un modelo que lleva años siendo igual y pretende garantizar que los conductores tengan siempre servicios disponibles en sus desplazamientos.
Por eso, además de las gasolineras en sí, las estaciones de servicio también tienen baños, zonas de descanso, restaurantes y una oferta bastante amplia. «Una gasolinera en autovía no se abre como la de un barrio. Aquí primero hay que ganar una licitación y aceptar unas condiciones muy concretas», señala David.
Esas condiciones contemplan plazos largos, obligaciones de servicio y requisitos de infraestructura que no existen fuera de las autovías y las autopistas. Por eso, aunque dos estaciones vendan exactamente el mismo carburante, las ‘cartas’ con las que juegan son diferentes. Así que el resultado es bastante limitado, con pocos operadores y poca rotación.








