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La DGT se pone seria: No quiere que uses estas gafas de sol mientras conduces

La visibilidad al volante es clave para evitar accidentes y la DGT ya estudia regular el uso de gafas de sol.

La DGT no deja de buscar formas de mejorar las condiciones para que los conductores puedan reaccionar a tiempo ante imprevistos. Sin embargo, en los últimos años los datos de accidentes no han mejorado como se esperaba. Al contrario, las cifras de siniestros y de víctimas mortales se han disparado en algunos tramos y momentos específicos.

Por eso, las autoridades están revisando cada detalle que pueda influir en que un conductor sufra un percance. Y aquí es donde entran en juego las gafas de sol que usas a diario.

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La importancia del filtro polarizado

gafas polarizadas que prefiere la DGT
Fuente propia/IA

Si hay algo en lo que la DGT quiere poner el foco es en el tipo de filtro que tienen tus lentes. Lo que marca la diferencia entre una gafa segura y una que no lo es, es el filtro polarizado. Este tipo de tecnología es capaz de bloquear la luz que llega de forma horizontal, que es la que causa los reflejos más peligrosos en la carretera. Al usar gafas polarizadas, eliminas esos destellos que salen del capó de otros coches o de los charcos de agua cuando ha llovido y sale el sol.

Pero no solo se trata de evitar reflejos. Las gafas que la DGT ve con mejores ojos son aquellas que mejoran la percepción de los colores. Puede parecer un detalle menor, pero es vital. Necesitas distinguir perfectamente el verde, el ámbar y el rojo de un semáforo a larga distancia, así como los colores de las señales de tráfico que te dan información crítica. Unas gafas de sol de mala calidad o demasiado oscuras pueden alterar estos colores y hacer que tardes más en procesar la información. Por eso, el diseño técnico de las gafas para conducir busca reducir las distorsiones y facilitar que detectes cualquier obstáculo o movimiento de forma casi instantánea.

Además, no siempre es bueno llevar gafas de sol, y esto es algo que la DGT también quiere recordar a todos los conductores. Hay momentos en los que, por costumbre, nos dejamos las gafas puestas y estamos cometiendo un grave error. Por ejemplo, cuando entras en un túnel, la pérdida de luz es repentina. Si llevas unas gafas muy oscuras, durante unos segundos estarás casi a ciegas hasta que tus ojos se adapten o te quites las gafas. Lo mismo ocurre en días de mucha niebla o cuando la lluvia es muy intensa. En esas situaciones, la visibilidad ya es reducida de por sí, y añadir un filtro oscuro solo empeora las cosas.

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