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miércoles, 7 enero 2026

El Fórmula 1 con el que Schumacher comenzó a forjar su leyenda, sale a subasta

Este Benetton B192 ayudó a Michael Schumacher a ganar el Gran Premio de Bélgica en 1992. La primera victoria de el Káiser en la Fórmula 1.

Imagina tener el privilegio de poseer en tu colección el coche que lanzó al estrellato al piloto más exitoso de la historia de la Fórmula 1. No hablamos de aquellos carismáticos Ferrari de color rojo que dominaron los 2000, ni de un monoplaza cargado de títulos mundiales. Hablamos de este ‘sencillo’ Benetton B192, el monoplaza con el que Michael Schumacher conquistó su primera victoria en un Gran Premio, un hito que cambió para siempre el panorama del gran circo.

Este sensacional monoplaza de Fórmula 1 que Michael Schumacher pilotó en la temporada de 1992, acaba de anunciarse para ser debidamente subastado, y representa el punto de inflexión en la carrera de el Káiser. Que no es otro que el momento en que un joven y talentoso piloto de 23 años demostró al mundo que estaba destinado a redefinir la máxima competición automovilística. Los especialistas de Broad Arrow Auctions lo ofrecerán en su venta online Global Icons: Europe que se celebrará entre el 23 y el 30 de enero, donde se estima que cambiará de manos por una cifra superior a los 8,5 millones de euros.

Schumacher estrena este Benetton B192 en el Gran Premio de España de 1992

1992 Benetton B192. Schumacher. Imagen delantera.
Foto: Broad Arrow

Para los coleccionistas apasionados por la Fórmula 1, esta es una oportunidad única de adquirir no solo un pedazo de historia de esta competición, sino el origen de un leyenda que sumaría a lo largo de su dilatada carrera deportiva nada menos que siete campeonatos del mundo y 91 victorias.

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El Benetton B192 debutó en el Gran Premio de España de 1992 y rápidamente se despuntó como un monoplaza competitivo. No en vano esta criatura fue obra de genios de la talla de Ross Brawn y Rory Byrne, quienes lo pusieron a disposición de Michael Schumacher. Con un chasis ágil y una aerodinámica refinada, el Benetton B192 compensaba sus limitaciones técnicas –como la ausencia de suspensión activa o de control de tracción– con una dinámica excepcional que permitía al piloto exprimir al máximo su potencial.

El último monoplaza con cambio en H en ganar una carrera de Fórmula 1

1992 Benetton B192. Schumacher. Imagen carrera.
Foto: Broad Arrow

Schumacher pilotó el chasis 05 en varias carreras clave de esa temporada. En el Gran Premio de Canadá, partió quinto y cruzó la meta en un sólido segundo puesto. En Francia repitió la quinta plaza en clasificación, aunque la carrera terminó en retirada. Hungría trajo problemas mecánicos, pero todo culminó en el mítico circuito de Spa-Francorchamps, escenario del Gran Premio de Bélgica a finales de agosto.

Las condiciones climáticas el día de la carrera eran infernales: lluvia torrencial, pista resbaladiza y visibilidad prácticamente nula. Mientras que la mayoría de los pilotos optaba por la máxima cautela, Schumacher observó algo que se le escapaba al resto: la trazada se estaba secando más rápido de lo esperado. Apostó por montar neumáticos slicks en un momento crítico de la carrera, una decisión audaz que le permitió adelantar a los líderes y cruzar primero la bandera a cuadros. Fue su primera victoria en Fórmula 1, exactamente un año después de su debut en el mismo trazado con Jordan, y la última de un monoplaza con cambio manual en H en la historia de la categoría.

El monoplaza más especial para Schumacher acabó en la colección de Renault

1992 Benetton B192. Schumacher. Imagen trasera.
Foto: Broad Arrow

Ese triunfo no fue casualidad y dejó salir a la luz la visión estratégica y el instinto implacable de aquel joven Michael Schumacher, cualidades que le llevarían a dominar la Fórmula 1 la década siguiente. Benetton cerró la temporada de 1992 con un tercer puesto en Constructores, y con el alemán tercero en la clasificación de pilotos, superando incluso a legendario Ayrton Senna en los puntos pese a las tres victorias del brasileño.

Tras su retiro de la competición, el Benetton B192 permaneció en las instalaciones del equipo y luego pasó a formar parte de la colección de vehículos clásicos de Renault tras la adquisición del equipo en el año 2000 por la firma del rombo. En 2015 fue adquirido por LRS Formula, donde recibió una restauración integral: revisión completa del motor, reconstrucción de la caja de cambios y puesta a punto del chasis. Un año después, en 2016, cambió de manos hacia su actual propietario, un verdadero entusiasta que lo ha mantenido en perfecto estado de funcionamiento.

Un pedazo de la historia de la Fórmula 1 que apunta a superar los 8,5 millones

1992 Benetton B192. Schumacher. Imagen detalle.
Foto: Broad Arrow

Hoy, este legendario monoplaza de Fórmula 1 se presenta totalmente listo para exhibiciones, eventos históricos o incluso competiciones de Fórmula 1 clásicas. Conserva intacta su decoración original con los míticos colores amarillo y verde de su patrocinador principal por aquellos entonces, Camel, evocando la era dorada de los ‘90, cuando la Fórmula 1 era más analógica y dependía en mayor medida del talento del piloto.

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Para los amantes de la Fórmula 1, poseer el coche que encendió la chispa del reinado de Michael Schumacher es mucho más que una inversión: es tener en el garaje el instante preciso en que nació una leyenda. Si el presupuesto lo permite, esta subasta podría ser el momento de hacer historia personal. ¿Te animas a pujar por el origen de 91 victorias?

Fotos: Broad Arrow

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