El Ford Bronco restomod de Vintage Broncos esconde un V8 Coyote de 5.0 bajo una carrocería de 1975 vestida en Brittany Blue. La conversión se completó en 2021 en Buford, Georgia, y el odómetro digital marca 7.000 millas desde su puesta en servicio.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: Vintage Broncos firma sobre un Bronco de primera generación un restomod integral con chasis Kincer, V8 Coyote de 5.0 litros, cambio automático de seis marchas, dirección Borgeson y frenos Wilwood con hidrobost.
- No te lo puedes perder: el motor se identifica como bloque Coyote de segunda generación con tapa de plenum de la primera, un detalle de instalación que busca el aspecto de los V8 de época bajo el capó.
- Cifras y cotización: 7.000 millas desde su puesta en servicio, unas 1.500 bajo el propietario actual, según la ficha del lote publicada en Bring a Trailer; el título de Florida consigna el odómetro con estado ‘Exempt’.
Un chasis Kincer para un Coyote de 5.0
Vintage Broncos no se limita a repintar y volver a atornillar. Bajo la piel de este ejemplar hay un chasis Kincer, una plataforma de acero moderna que sustituye al bastidor original y permite integrar la mecánica contemporánea sin injertos forzados. Sobre ella se levanta una carrocería elevada, con recubrimiento de bedliner en los bajos y sellado cerámico exterior, según detalla la ficha del lote.
El corazón es un V8 Coyote de 5.0 litros que el vendedor identifica como bloque de segunda generación con tapa de plenum de la primera, un guiño deliberado al aspecto de los V8 de época. La transmisión corre a cargo de un automático de seis marchas, con transfer Wild Horses de doble palanca, ejes Ford de 9 pulgadas y árboles de transmisión Tom Wood’s. Conviene recordar que la familia Coyote nació en la órbita del Mustang a comienzos de la década de 2010: es, por tanto, mecánica moderna de Ford alimentando a un vehículo diseñado cuatro décadas antes.
- Motor: V8 Coyote de 5.0 litros, escape de acero inoxidable con silenciadores MagnaFlow instalados bajo el propietario actual.
- Transmisión: automática de seis marchas, transfer Wild Horses de doble palanca, ejes Ford de 9 pulgadas y árboles Tom Wood’s.
- Suspensión: componentes James Duff, amortiguadores Bilstein y muelles Wild Horses.
- Frenos y dirección: discos Wilwood con hidrobost, dirección asistida Borgeson y bujes de bloqueo manual Warn.
- Ruedas: llantas de 15×10 pulgadas calzadas con neumáticos BFGoodrich All-Terrain T/A KO2 de 33 pulgadas.
El resto del chasis se resuelve con criterio de taller experimentado: suspensión revisada con piezas de James Duff, Bilstein y Wild Horses; dirección asistida Borgeson; frenos de disco Wilwood asistidos por hidrobost; y bujes de bloqueo manual Warn en el eje delantero. Las llantas de 15×10 pulgadas calzan neumáticos BFGoodrich All-Terrain T/A KO2 de 33 pulgadas, y el escape, íntegramente en acero inoxidable, monta silenciadores MagnaFlow. Es la clase de configuración que convierte a un restomod clásico americano en un coche utilizable a diario, no en una pieza de vitrina.
Carrocería de 1975, vida interior de 2021
Por fuera, el Brittany Blue se mantiene fiel al catálogo de época, con paragolpes cromados y faros LED discretamente integrados. Los estribos eléctricos AMP Research facilitan el acceso a una carrocería elevada, y el conjunto se entrega con techo rígido desmontable y su soporte de almacenamiento, un detalle que agradece cualquier garaje.
El habitáculo rompe la nostalgia: tapicería blanca con pespunte en rombo, suelo alfombrado, climatización Vintage Air y barra antivuelco pintada a juego. Sobre esa barra se montaron altavoces marinos, subwoofers Kicker y un receptor Bluetooth Fusion ya en manos del propietario actual. El volante de llanta de madera va sobre columna inclinable y preside un velocímetro de 120 mph con cuentarrevoluciones integrado.
Un Bronco que conserva la silueta, el color y el gesto de 1975, pero que ya no comparte un solo tornillo con la mecánica original.
La procedencia ayuda a entender el coche. El ejemplar pasó por Bring a Trailer en abril de 2025 y fue adquirido después por el actual vendedor, que ha sumado el escape MagnaFlow y el equipo de sonido. El título de Florida figura a su nombre con el odómetro marcado como ‘Exempt’, la figura que la normativa estadounidense reserva a los vehículos de más de diez años. Se ofrece, además, con techo rígido y su soporte de almacenamiento.
Lo que este restomod dice del mercado del Bronco clásico
El Bronco de primera generación —el llamado early Bronco— se fabricó entre 1966 y 1977 sobre una plataforma compacta, con ejes rígidos y suspensiones de ballestas. Nunca fue un superventas frente al Blazer o al Jeep CJ, y esa escasez relativa, unida a una silueta que envejeció bien, explica que sus cotizaciones subieran con fuerza durante la década pasada. Cuando el nombre regresó al catálogo de Ford en 2021 con una generación nueva, el mercado del original ya estaba consolidado. Más contexto del modelo en su entrada de Wikipedia.
Sobre ese terreno fértil creció el restomod. Talleres como Icon 4×4 o Gateway Bronco llevan años demostrando que existe un comprador dispuesto a pagar por un Bronco que arranca a la primera, frena como un coche moderno y no exige una caja de herramientas en el maletero. La receta de Vintage Broncos restomod sigue ese canon: chasis nuevo, mecánica Ford contemporánea y carrocería fiel al original. El dilema, sin embargo, no se resuelve con una cifra. Un restomod así renuncia a la condición de numbers-matching y, con ella, a la conversación sobre procedencia y originalidad que sostiene el coleccionismo más purista.
Ahora bien, tampoco compiten en la misma liga. El comprador de un Bronco restomod no busca una pieza de concours; busca un vehículo para usar, con el sabor de 1975 y las prestaciones de 2021. El detalle de la tapa de plenum de primera generación sobre un bloque de segunda revela que el taller entiende esa tensión y juega con ella: se moderniza lo invisible y se conserva lo que se mira. En el lado opuesto, la carrocería elevada, los estribos eléctricos y el equipo de sonido marino son decisiones de uso, no de escaparate, y restarían puntos en un concurso de elegancia sin restarlos en la carretera.
Queda por ver cómo envejece la fórmula. Los restomod de Bronco dependen de la disponibilidad de bloques Coyote y de chasis como el Kincer, y su valor futuro dependerá menos del kilometraje que del criterio con el que se ejecutó cada conversión. Un ejemplar con 7.000 millas de uso real y una lista de componentes documentada se sostiene mejor en el tiempo que una pieza de salón incapaz de rodar. Este, al menos, ya ha demostrado que rueda.

