En el exclusivo segmento de los super SUV de altas prestaciones, el precio de partida tan solo marca el comienzo de una extensa factura que puede engordarse en cuestión de segundos. De ahí que configurar un Ferrari Purosangue con opciones a la carta puede elevar fácilmente su precio final hasta duplicar el de un Lamborghini Urus, por poner un ejemplo. A cambio de esa inversión, el cliente espera un automóvil que debe ofrecer un rendimiento y una experiencia excepcionales, algo que se sienta casi obligatorio en su segmento. Afortunadamente, la criatura de la casa italiana cumple con creces esa expectativa.
Hablamos de un extraordinario SUV que en España tiene un precio de partida entorno a los 400.000 euros y que lleva ya un par de años en circulación. Siguiendo la tradición de la marca del cavallino rampante, prescinde del V8 Biturbo que anima a la mayoría de sus competidores directos y apuesta por un legendario V12 atmosférico, en esta ocasión con 6,5 litros de cilindrada. Aunque ya se han publicado numerosas pruebas en carretera del Ferrari Purosangue, esta es una de las primeras ocasiones en que se enfrenta a un banco de potencia, revelando datos tan sólidos como se podían esperar de un vehículo firmado por la casa de Maranello.
Este Ferrari Purosangue está equipado con un sistema de escape firmado por Tubi Style
La unidad analizada se probó recientemente en las instalaciones de Biesse Racing Bergamo y tras instalarle un sistema de escape de tipo catback y firmado por los especialistas de Tubi Style. El objetivo era permitir que el motor respirara con mayor libertad y alcanzara su régimen máximo con total naturalidad, algo esencial en cualquier Ferrari que se quiera hacer respetar. Los resultados en el dinamómetro alcanzaron los 730 CV de potencia y 732 Nm de par motor medido en las ruedas. Ferrari declara oficialmente 725 CV y 716 Nm al cigüeñal, lo que, considerando una pérdida típica del 10-15 % en la transmisión, sitúa la cifra real en torno a los 800 CV en el motor antes de cualquier pérdida. Un registro notable para un propulsor atmosférico.
Sin embargo, hay que interpretar estos datos con cautela. Los bancos de potencia son sensibles a factores como la calibración del equipo, la temperatura ambiente o el estado de los neumáticos, entre otros. Por tanto, no implica que el Ferrari Purosangue supere sistemáticamente las cifras oficiales ni que un simple sistema de escape libere la potencia que oculta ese maravilloso motor. Lo que sí destaca el gráfico es el particular carácter de ese 6.5 V12 atmosférico, donde la potencia máxima se alcanza a 7.630 rpm y el par pico a 6.068 rpm. A 4.000 rpm, por ejemplo, entrega alrededor de 370 CV y menos de 300 Nm, lo que confirma que este V12 se encuentra mucho más a gusto en la zona alta de revoluciones, donde despliega todo su potencial, fiel al espíritu de los Ferrari más puros.
Foto: Biesse Racing Bergamo



