El Ferrari 550 Maranello de Michael Jordan se ha vendido por 2,3 millones de euros, el precio más alto jamás pagado por un ejemplar de este modelo en subasta.
La cifra, 2,7 millones de dólares, confirma algo que el mercado de clásicos venía intuyendo: pocas cosas elevan tanto el valor de un coche como haber pertenecido a una leyenda del deporte. El cupé italiano salió a puja después de décadas fuera del radar y terminó convertido en la pieza estrella de una subasta poco convencional.
Qué hace especial a este 550 Maranello
El coche es un 550 Maranello de 1997, en rojo sobre interior beige. Jordan lo recibió justo después de conquistar su quinto anillo con los Chicago Bulls, en junio de aquel año, y lo utilizó como coche de diario durante varios ejercicios. La historia del modelo lo sitúa entre los gran turismo más equilibrados que ha fabricado la marca italiana.
Bajo el capó late un V12 atmosférico de 485 caballos unido a un cambio manual de rejilla abierta, una combinación que hoy cotiza al alza entre los aficionados. Las modificaciones frente a un 550 de serie se limitan al habitáculo: raíles de asiento más largos y acolchado más fino para que un hombre de 1,98 metros viajara cómodo.
Un Ferrari de calle que se convirtió, sin buscarlo, en objeto de coleccionista y en icono cultural de toda una generación.
Hay otro detalle de configuración que resume el gusto del propietario. Jordan pidió el coche sin los escudos amarillos del frontal, lo que le da un aire más discreto pese al rojo brillante de la carrocería. Sobre la matrícula personalizada, ‘MJ 5’, tampoco hay mucho que interpretar: cinco eran los títulos que atesoraba cuando lo encargó.
El 550 también dejó huella fuera del garaje. Inspiró directamente la decimocuarta edición de las zapatillas Air Jordan, unas deportivas con escudos Jumpman en amarillo y negro y una suela con dibujo de banda de rodadura. El coche, además, se dejó ver en el documental The Last Dance, saliendo de un entrenamiento en enero de 1998.
De la pista de la NBA al récord de subasta
El cupé sirvió a Jordan durante varios años y se vendió a finales de 2002. A partir de ahí desapareció de la circulación y solo volvió a la luz este año, tras una búsqueda larga, con algo menos de 30.500 kilómetros en el cuentakilómetros fruto de un uso muy esporádico.
La subasta no la organizó una casa especializada en automóviles, sino una plataforma ligada al coleccionismo deportivo fundada por el músico Pharrell Williams. Era la primera vez que esta firma subastaba un coche, y lo hizo junto a un especialista del sector. El resultado: una puja ganadora de 2,7 millones de dólares, unos 2,3 millones de euros.
El récord previo del modelo lo tenía un 550 Maranello de 1998 con kilometraje de entrega, vendido por unos 555.000 euros, en torno a 650.000 dólares. La cifra alcanzada por el ejemplar de Jordan más que cuadruplica aquella marca.
Lo que el récord dice del mercado de clásicos y de España
Este resultado encaja con una tendencia que lleva años consolidándose en Europa: los valores de los gran turismo con motor V12 y cambio manual no dejan de subir, y la pátina de una figura pública actúa como acelerador. En España, el mercado de clásicos vive un momento de precios al alza, aunque muy lejos de las cifras que se manejan en las subastas internacionales.
Para el aficionado español, la lectura es doble. Un 550 Maranello sin historial deportivo sigue siendo un coche alcanzable dentro del gran turismo clásico, con ejemplares que se mueven muy por debajo del millón de euros. La puja de Jordan demuestra, en cambio, hasta qué punto el origen de un coche pesa tanto como su estado o su kilometraje.
La comparación con España ayuda a dimensionar el fenómeno. El parque de clásicos crece cada año y las ferias especializadas multiplican expositores, pero el mercado nacional todavía no genera pujas de siete cifras con la frecuencia de Estados Unidos o Reino Unido. Un coche como este 550 se habría vendido aquí por una fracción de lo que alcanzó al otro lado del Atlántico.
Queda por ver cómo evoluciona el coleccionismo de los llamados youngtimers, los coches de los noventa con diseño limpio y mecánicas aún analógicas. Son justo los que ahora entran en el radar de los inversores. El próximo gran ciclo de subastas internacionales servirá para comprobar si el récord de Jordan marca un techo o un nuevo punto de partida.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 2,3 millones de euros (2,7 millones de dólares), el precio más alto pagado por un Ferrari 550 Maranello en subasta.
- Consejo práctico: si sigues el mercado de clásicos, mira primero el estado, el kilometraje y la configuración original; la pátina de un propietario famoso puede disparar el precio y alejarlo de cualquier referencia realista.
- Así te afecta: un 550 Maranello sin ese historial sigue estando al alcance de muchos aficionados, pero el récord confirma que los GT de los noventa suben y que los ejemplares nacionales podrían revalorizarse.

