El Ferrari 550 Maranello de Michael Jordan pulveriza el récord del modelo: 2,7 millones de dólares

Joopiter y Curated remataron el ejemplar de 1997 muy por encima de su estimación, que oscilaba entre 800.000 y 1,3 millones de dólares. El V12 de 5,5 litros, el cambio manual y la placa 'MJ 5' de Illinois explican el interés.

La subasta del Ferrari 550 Maranello de Michael Jordan se cerró en 2,7 millones de dólares, más del cuádruple del récord del modelo.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: un 550 Maranello de 1997 entregado nuevo a Michael Jordan, rematado por Joopiter en colaboración con Curated por 2,7 millones de dólares, la cifra más alta pagada jamás por este modelo en puja pública.
  • No te lo puedes perder: el coche conserva la placa de Illinois ‘MJ 5’ y regresó a Chicago el 29 de mayo de 2026, justo 29 años después de su entrega original, tras más de dos décadas alejado de la vista del público.
  • Cifras y cotización: estimación previa de 800.000 a 1,3 millones de dólares según Joopiter, 43 pujas repartidas en dos semanas de subasta y un precio final que multiplica por más de cuatro el registro anterior del modelo.

El martillo que multiplicó por cuatro el récord

La puja se cerró el miércoles por la noche, a las siete en punto, tras dos semanas de ofertas que reunieron 43 pujas y un precio de martillo de 2,7 millones de dólares. La cifra dejó atrás, y con holgura, la horquilla que la propia casa había anunciado antes del cierre.

Joopiter había estimado el lote entre 800.000 y 1,3 millones de dólares; el resultado final superó el doble del extremo superior de esa horquilla. La firma reconoció que el precio multiplicaba por más de cuatro el récord anterior del modelo, aunque no desveló a cuánto ascendía ese registro precedente. La puja fue, además, la primera subasta de Joopiter en colaboración con Curated, y sirvió para que la plataforma entrara por primera vez en el mercado del automóvil de colección, hasta ahora centrada en la memorabilia deportiva y los objetos culturales.

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Ahí está la clave interpretativa del remate. Cuando una casa de subastas omite la cifra de referencia que dice haber batido, el mercado suele leerlo como una señal de que el registro antiguo quedaba muy por debajo. En rigor, lo transparente habría sido publicarlo. Con todo, el salto es tan amplio que la omisión no empaña el resultado, y el formato —dos semanas de pujas digitales, 43 posturas, un cierre nocturno— confirma el desplazamiento del coleccionismo hacia los canales online.

Un V12 manual con matrícula de Illinois

Ferrari Michael Jordan

Ferrari entregó el 550 Maranello nuevo a Jordan en mayo de 1997. El coche salió de fábrica en Rosso Barchetta sobre cuero tostado y conserva la placa de Illinois ‘MJ 5’, un detalle que lo ata de forma inequívoca a su primer propietario.

El valor de un 550 Maranello no lo fija su V12, sino el nombre de su primera factura y la placa colgada de su parachoques.

La imagen que fijó su leyenda llegó en junio de 1997: Jordan fotografiado al volante apenas unas horas después de conquistar su quinto anillo con los Bulls. Esa asociación trasladó el coche mucho más allá del círculo habitual del coleccionista de Ferrari. El jugador lo vendió en 2002 y, desde entonces, el 550 desapareció de la escena pública durante más de dos décadas.

El 550 Maranello supuso, en su momento, la vuelta de Ferrari al gran turismo de motor delantero y V12 atmosférico, una fórmula que la marca había dejado aparcada en favor de la arquitectura central. Esa condición de deportivo de concepto clásico, con cambio manual y sin la hibridación de las generaciones posteriores, es justo lo que hoy seduce a un comprador que ya ha visto desfilar los superdeportivos electrificados.

Lo que el remate revela del mercado de los noventa

La recuperación del coche fue una operación de archivo. John Temerian, consejero delegado de Curated, dedicó cerca de diez años a seguirle la pista antes de localizarlo en 2026 en manos de un propietario californiano de largo recorrido que nunca lo había ofrecido en venta pública. El rastro partió de los registros históricos de concesionarios de Ferrari. Temerian lo compró sin llegar a verlo.

El coche regresó a Chicago el 29 de mayo de 2026, exactamente 29 años después de su entrega original, una coincidencia que preparó el terreno para la puja. El 550 Maranello, según la ficha del modelo, monta un V12 de 5,5 litros con cambio manual, la combinación que la afición asocia ya a la última gran hornada de deportivos analógicos de Maranello.

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El resultado se inscribe en un mercado del automóvil de colección que vive una revalorización sostenida de los youngtimer. Mientras los Ferrari de los años cincuenta mantienen estimaciones millonarias y los ejemplares de la era GTO se acercan a los 70 millones de dólares, el interés por los modelos de finales de los noventa y principios de los dos mil gana peso. La propia Curated vinculó el precio a una nueva generación de compradores que persigue los iconos de esas dos décadas.

Conviene detenerse en la naturaleza del sobreprecio. El 550 Maranello no es una rareza de producción limitada ni un Ferrari de competición: es un gran turismo de gran serie cuyo atractivo de mercado se ha medido siempre por su estado, su historial de mantenimiento y la pureza de su configuración. El plus no procede del coche, sino de su primer dueño, y ese factor introduce una variable que la tasación tradicional no sabe cuantificar. La procedencia ilustre mueve más que la potencia o la escasez.

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La duda razonable es si el efecto se sostiene en una hipotética reventa o si ese plus de celebridad se diluye con cada cambio de manos. Los Ferrari de procedencia famosa tienden a conservar buena parte de su prima, pero no toda, y el mercado del clásico ha aprendido a distinguir entre el valor intrínseco del automóvil y el eco mediático de su propietario. El tiempo dirá cuánto de esos 2,7 millones era coche y cuánto era leyenda.

Curated ha anunciado su intención de seguir rastreando unidades con historial relevante para sus próximas pujas, y el éxito de este debut empujará a otras plataformas a mirar con más atención los deportivos de los noventa. Queda por ver si el techo del 550 Maranello marca una tendencia duradera o se queda en un episodio aislado. El listón queda donde nadie lo había situado.