El 27% de los vehículos del parque móvil español no tienen etiqueta ambiental, es decir, unos 11 millones, según los últimos datos publicados por la Dirección General de Tráfico (DGT). Y, lógicamente, sus conductores son los más perjudicados al no poder acceder a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
La Ley de Cambio Climático obliga a que todas las ciudades de más de 50.000 habitantes, municipios y territorios insulares con más de 20.000 habitantes, cuando superen ciertos límites de contaminación, tengan su propia ZBE. Muchas ciudades lo implantaron el año pasado, y otras lo han hecho de forma masiva este mismo 2026, y ya dejan fuera a los coches sin etiqueta.
La única excepción en la mayoría de las ciudades españolas son los vehículos de residentes. En ese caso, pueden seguir accediendo a las ZBE aunque no tengan la etiqueta ambiental, pero tarde o temprano dejarán de tener este ‘privilegio’.
111 millones de coches sin etiqueta
Los vehículos sin etiqueta ambiental (categoría A) son, en general, gasolina matriculados antes de 2001 y diésel anteriores a 2006. Son coches bastante antiguos que no cumplen con las normas actuales en materia de emisiones. Unos 2,5 millones de esos vehículos están en capitales que ya tienen ZBE.
Ahora bien, que tengas un coche sin etiqueta no significa por defecto que tengas prohibido entrar en todas las ciudades españolas. Las ZBE están reguladas por los ayuntamientos en sus ordenanzas municipales, así que existen criterios diferentes.
Los más afectados son los que no tienen etiqueta. En el extremo opuesto, los ECO y Cero son los que disfrutan de más privilegios. Pueden acceder sin problema a las ZBE y también suelen tener otras ventajas relacionadas con el aparcamiento. No es que estas etiquetas sean obligatorias para circular por las ciudades, pero sí que son el futuro.

