Esther tiene 42 años y una forma de ver el mundo tan particular que cree que todo se puede resolver con un poco de lógica y varios números por medio. También la compra de tu futuro coche, porque ahora nos enseña qué motorización nos viene mejor según unos cálculos muy sencillos.
«Cada vez que alguien me pregunta qué coche debería comprarse, le digo lo mismo. Depende de tus kilómetros y de cómo los hagas. No hay un motor ideal, hay un motor que encaja contigo«, repite una vez más. Si tienes en mente comprarte un coche nuevo y dudas entre un motor de combustión, un híbrido o un eléctrico, esta profesora de matemáticas resuelve todas las dudas y te enseña lo que te viene mejor según tu estilo de vida.
Cómo saber qué tipo de coche te compensa más

Esther tiene un método muy sencillo en el que tiene en cuenta distintos factores a la hora de elegir el coche perfecto para cada persona: los kilómetros, el tipo de recorrido y el uso del coche. Cree que estos tres parámetros son suficientes para acertar, y empezamos por los kilómetros.
- Si haces más de 15.000 kilómetros al año, olvídate del diésel. Un gasolina te va a salir más barato y vas a tener menos problemas al pasar la ITV. En este rango, el mantenimiento es más barato y apenas hay diferencia en el consumo.
- Si haces entre 15.000 y 25.000 kilómetros, Esther recomienda tener en mente los híbridos. «Un híbrido convencional es ideal si haces trayectos mixtos, y un enchufable puede ser muy rentable si puedes cargarlo en casa. Pero cuidado: si no lo enchufas nunca, solo es un coche más pesado», explica.
- A partir de 25.000 kilómetros al año, entonces sí que pueden merecer más la pena los diésel o los eléctricos. «En carretera, el diésel sigue ganando, pero si tus trayectos son previsibles y tienes puntos de carga cerca o en casa, el eléctrico puede compensar. El truco está en calcular el coste por kilómetro real y no mirar solo el precio de compra», añade.
Para demostrarlo, Esther hace una cuenta rápida: «Un coche de gasolina medio gasta unos 8 litros a los 100 km. Si haces 20.000 km al año, eso son unos 2.400 euros al año en combustible. Un eléctrico puede costarte la mitad en energía. Pero si el coche eléctrico cuesta 10.000 euros más, tardarás cinco años en amortizarlo. Es cuestión de hacer el cálculo.”
Ojo también con las etiquetas medioambientales de la DGT, porque aunque las restricciones más duras hoy recaen solo sobre los coches sin distintivo, en unos años los etiqueta B y C no podrán entrar a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). A modo de resumen:
| Tipo | Cuándo conviene | Ventajas | Inconvenientes / Etiqueta DGT |
|---|---|---|---|
| Gasolina | Menos de 15.000 km/año, uso urbano o puntual | Mantenimiento y precio de compra más bajos; buena opción en ciudad | Peor eficiencia en largos recorridos; etiqueta según emisiones (C o B) |
| Diésel | Más de 25.000 km/año, muchos km por autopista | Mejor consumo en recorridos largos; coste por km bajo en carretera | Penalizado en ciudad; restricciones futuras; etiqueta depende del modelo |
| Híbrido (convencional / enchufable) | 15.000–25.000 km/año, uso mixto (ciudad + carretera) | Menor consumo en ciudad; versátil; enchufable rentable si se carga en casa | Mayor precio de compra; enchufable requiere punto de carga; etiqueta C o ECO |
| Eléctrico | Desplazamientos urbanos o trayectos regulares con carga disponible | Coste por km muy bajo; cero emisiones en uso; mantenimiento reducido | Precio inicial alto; dependencia de infraestructura; etiqueta 0 |
Estos son los trucos para elegir el que mejor encaja contigo

Esther señala también que un error bastante común es elegir un coche pensando en el futuro, pero sin tener en cuenta la realidad actual. Mucha gente se compra un eléctrico porque es el futuro, pero luego no tiene dónde cargarlo. O se queda con un diésel por miedo a la batería, aunque solo lo use en ciudad», explica.
Su recomendación es que analices qué recorridos sueles hacer, en qué entornos y cuántos kilómetros haces el año. Si usas el coche a diario para trayectos cortos, el gasolina o el híbrido simple son opciones lógicas. Si te mueves mucho por autopista, el diésel sigue teniendo sentido. Y si vives en una zona con buena infraestructura de carga y haces trayectos regulares, el coche eléctrico sí que puede ser para ti.








