En plena sabana del norte de Kenia, a 850.000 acres de la civilización más cercana, hay un problema logístico que se repite cada año como un reloj: cuando llegan las lluvias, los caminos se vuelven intransitables. Y cuando los caminos se vuelven intransitables, el diésel no llega. Y cuando el diésel no llega, todo se para. O al menos, así era hasta ahora cuando estos Land Rover Defender electrificados de la firma británica Electrogenic cambian la historia.
Sarara es mucho más que un lodge de safari de lujo. Situado en las montañas Matthews, este campamento opera como centro de conservación y alberga el orfanato de elefantes Reteti. Sus Land Rover Defender son la columna vertebral de la operación: transportan suministros, llevan a los huéspedes a avistar fauna salvaje y mantienen en marcha una conservación que ha logrado devolver 6.000 elefantes a la región.

Pero cada temporada de lluvias las carreteras embarradas impedían la llegada de los camiones cisterna, el combustible se agotaba y el lodge se veía obligado a cerrar parcialmente sus operaciones. Una pesadilla logística y financiera que se repetía año tras año.
Movilidad eléctrica con energía solar
La respuesta llegó desde Oxford, de la mano de Electrogenic, una empresa especializada en convertir vehículos clásicos a propulsión eléctrica. Su propuesta era tan simple como radical: olvidarse del diésel y pasarse a la electricidad utilizando la energía solar.

Tres Defender del parque han sido transformados con kits de conversión «plug-and-play» que los mecánicos locales instalaron en apenas dos semanas. Dos de ellos montan el kit E62 (batería de 62 kWh, motor de 120 kW, autonomía real de unos 190 kilómetros en carretera y más de 250 en campo), mientras que el tercero lleva el más potente E93 (93 kWh, 150 kW, hasta 320 kilómetros en campo a través).
Las baterías se alojan bajo el capó y, en el caso del E93, también bajo el suelo del maletero, sin sacrificar espacio interior. Y lo más importante: se recargan con los paneles solares del propio campamento.
Más allá del ahorro en combustible, la propulsión eléctrica ha demostrado ventajas reales en el uso diario. El par motor instantáneo facilita la tracción en barro y pendientes resbaladizas, mientras que el freno regenerativo con control de descenso configurable ofrece una conducción muy precisa en bajadas pronunciadas.

Sirven como fuente de energía
Los kits conservan la caja de transferencia original de Land Rover, con ello mantienen la tracción permanente a las cuatro ruedas, las marchas cortas y largas, y el bloqueo del diferencial central. Todo lo que hace de un Defender una máquina todoterreno, pero con la respuesta inmediata de un motor eléctrico. Y hay más: los Defender electrificados pueden servir como fuente de electricidad a 240V CA desde su toma de carga, funcionando como generadores móviles para abastecer refugios remotos que normalmente dependerían de grupos electrógenos.
Jeremy Bastard, CEO de la Fundación Sarara, creció viajando en estos Defender de un lado a otro de la sabana para ir al colegio. Para él, estos vehículos son parte de la historia del lugar: han construido campamentos, cruzado ríos crecidos y transportado incontables suministros durante décadas. «Habían sido reconstruidos innumerables veces a lo largo de los años. No podíamos esperar a dar el siguiente paso e inaugurar una nueva era electrificada», explica Bastard.

A todo esto, la conversión en eléctricos de estos modelos trae otra ventaja inesperada, como comenta Robert Lemayian, director general de Sarara Camps: «La experiencia de safari es fantástica. Los motores eléctricos hacen mucho menos ruido que los de combustión, resultan menos intrusivos para la fauna salvaje y permiten a los huéspedes acercarse más, logrando avistamientos más emocionantes».
Para Electrogenic, la empresa, conocida por convertir joyas como un Rolls-Royce Phantom II de 1929 para el actor Jason Momoa o un Aston Martin DB6 para el cómico Jimmy Carr, este trabajo ha supuesto un reto que va más allá del capricho de coleccionista. Y con resultados excelentes e inmediatos, como comenta su CEO, Steve Drummond: «Es realmente gratificante ver cómo nuestra tecnología, desarrollada meticulosamente en Oxford, proporciona un beneficio inmediato a un cliente a miles de kilómetros de distancia. El mismo sistema está siendo investigado actualmente por el Ejército Británico».

De momento tras la formación impartida por técnicos de Electrogenic, Sarara se ha convertido en instalador oficial de la marca en Kenia, capacitando a sus mecánicos para realizar conversiones similares a otros clientes en África. Porque las posibilidades en el continente son enormes, como comenta Lemayian: «Como comunidad, creemos en la energía verde. Con el tiempo, pretendemos convertir todos nuestros vehículos a propulsión eléctrica. Hay un valor inmenso para el medio ambiente en eso».
Drummond va más allá y habla de planes ambiciosos en África: aplicar su tecnología SDV (Software Defined Vehicle) a la fabricación de soluciones de transporte eléctrico para mercancías y personas en el continente. La economía africana tiene un enorme potencial, pero está limitada por la falta de transporte de bajo coste y sin contaminación.
Imágenes Land Rover Defender de Electrogenic
Fotos: Electrogenic



















































