Durante décadas, renovar el carnet de conducir ha sido un trámite casi automático para millones de conductores en España. Diez años de validez, una visita al centro médico, una foto rápida, y a seguir conduciendo sin más preocupaciones. Sin embargo, ese escenario ha empezado a cambiar y no todo el mundo es consciente de cómo ni de cuándo le afectará.
La DGT ha ajustado las reglas del juego. Y aunque no se trata de una revolución normativa, sí supone un giro importante para quienes se acercan a determinadas edades. El mensaje es claro: el carnet ya no se concede alegremente por una década completa en todos los casos. El criterio ahora es mucho más fino y personalizado.
1El criterio de la DGT: la edad no es lo único que cuenta
Desde hace tiempo, la Dirección General de Tráfico insiste en una idea clave: conducir no depende de la edad, sino de las capacidades. O lo que es lo mismo, cumplir años no te deja automáticamente lejos del volante, pero sí obliga a pasar controles más frecuentes para garantizar que sigues en condiciones de circular con seguridad.
A partir de los 65 años, el periodo de validez del carnet de conducir se reduce de forma automática. En los permisos más comunes —como el B para turismos o los de motocicletas— se pasa de los tradicionales 10 años a solo 5. En el caso de los permisos profesionales, como camiones y autobuses, el recorte es aún mayor: de 5 a 3 años. La DGT busca con ello detectar antes posibles problemas físicos o cognitivos que puedan afectar a la conducción.


