Fernando Alonso no solo es uno de los pilotos más influyentes y longevos de la Fórmula 1, también se ha convertido con el paso del tiempo en un auténtico icono del automóvil. Su trayectoria deportiva, marcada por el talento, la constancia y una personalidad arrolladora, ha ido de la mano de una pasión cada vez más visible por los coches más exclusivos del planeta.
Si durante años el asturiano fue extremadamente discreto con su garaje, esa etapa parece haber quedado atrás. Desde que reside en Mónaco de manera habitual, Alonso se ha dejado ver con auténticas joyas sobre ruedas, especialmente en fechas tan señaladas como la Navidad, cuando ha decidido darse dos regalos muy especiales: un Ferrari clásico de culto y uno de los Mercedes más extremos jamás fabricados, el impresionante CLK GTR.
2El Ferrari clásico: pasión italiana y legado histórico
Hablar de Ferrari en la colección de Alonso es casi obligatorio. El asturiano siempre ha mostrado un profundo respeto por la marca italiana, con la que vivió algunos de los momentos más intensos de su carrera en la Fórmula 1. Que uno de sus regalos de Navidad sea un Ferrari clásico no es casualidad, sino una declaración de amor al automovilismo más puro.
Modelos como el Ferrari F40 o el Testarossa, con los que se le ha visto recientemente, representan una era irrepetible. Son coches sin filtros, con carácter, diseñados para emocionar más que para asistir al conductor. Alonso parece disfrutar precisamente de eso: del sonido, de la conducción analógica y de la conexión directa entre máquina y piloto, algo que muchos deportivos modernos han ido perdiendo.








