El CUPRA Raval VZ CUSTOM by ABT ya admite pedidos en España con 226 CV, diferencial autoblocante electromecánico y un chasis rebajado y ensanchado respecto al resto de la gama. El precio de partida es de 39.310 euros, que se quedan en 34.810 euros al aplicar los 4.500 euros del Plan Auto+.
No hay más potencia que en un Raval VZ de serie. La ganancia está en la puesta a punto, la aerodinámica y el reparto de par: el motor eléctrico delantero mantiene los 226 CV y 290 Nm, suficientes para un 0 a 100 km/h en 6,8 segundos y una velocidad máxima limitada electrónicamente a 175 km/h.
La base ya era buena: ahora es 15 mm más baja y 10 mm más ancha
El Raval parte de la plataforma MEB+ del Grupo Volkswagen, la arquitectura modular sobre la que se construyen los eléctricos compactos del consorcio. CUPRA ya la había retocado para el VZ: suspensión 15 mm más baja y vías 10 mm más anchas que sus primos hermanos con la misma base. Eso rebaja el centro de gravedad y ensancha el apoyo en curva, dos cosas que se notan antes en un utilitario de 4,05 metros que en una berlinera.
Sobre ese cimiento, el VZ añade amortiguadores adaptativos DCC Sport con 15 niveles de regulación, rótulas de dirección de alto rendimiento, dirección progresiva con ajustes específicos y neumáticos deportivos de 235 mm de anchura. Es la receta clásica del hot hatch trasladada al eléctrico.
La pieza que más cambia el comportamiento es el diferencial electromecánico autoblocante e-VAQ. Gestiona el reparto de par entre las dos ruedas delanteras y su función real aparece al acelerar a la salida de las curvas: si una rueda pierde agarre, el sistema le resta par y lo transfiere a la que sí lo tiene. Con 290 Nm disponibles desde el primer giro del acelerador, ese trabajo evita que el morro se abra en pleno apoyo.
En un eléctrico de 226 CV el límite no está en la aceleración, sino en la capacidad de transmitir el par al asfalto sin perder motricidad.
Ficha técnica esencial
- Motor y potencia: eléctrico delantero de 226 CV (unos 166 kW) y 290 Nm de par máximo.
- Prestaciones: 0 a 100 km/h en 6,8 segundos y velocidad máxima limitada a 175 km/h.
- Autonomía WLTP: 385 km, solo 3 km menos que el VZ convencional pese al kit aerodinámico y al neumático de 235 mm.
- Chasis: plataforma MEB+, suspensión 15 mm más baja y vías 10 mm más anchas; amortiguadores DCC Sport de 15 niveles y diferencial autoblocante e-VAQ.
- Precio y ayudas: 39.310 euros el CUSTOM by ABT y 40.410 euros el AHEAD, antes de los 4.500 euros del Plan Auto+.
El kit de ABT se monta en las instalaciones de CUPRA
El aspecto es lo primero que salta. ABT ha diseñado un kit específico con splitters delantero y trasero, faldones laterales, pequeños winglets y un alerón prominente sobre el techo con la inscripción del preparador alemán. Los componentes se fabrican de forma artesanal y, cuando se piden junto a un coche nuevo, se instalan en las instalaciones de CUPRA. A eso se suman llantas ICON de 19 pulgadas en negro mate, molduras específicas y logotipos en cromo oscuro.
Dos acabados: exterior o también interior
En España se ofrece en dos configuraciones. La primera concentra los cambios en el exterior. La denominada AHEAD añade asientos eléctricos CUP Bucket calefactados, tapicería con tecnología 3D Knitting —un tejido producido en una sola pieza, sin costuras—, volante calefactable y elementos del salpicadero impresos en 3D. Son 1.100 euros de diferencia: 40.410 frente a 39.310 euros antes de ayudas.
Un UrbanRebel de calle que reabre el debate del utilitario deportivo
El Raval más radical recupera parte del espíritu del CUPRA UrbanRebel, el prototipo que anticipó el pequeño eléctrico fabricado en Martorell. Y lo hace sin tocar la mecánica del tope de gama: la preparación es visual, aerodinámica y de chasis, no de potencia. La decisión tiene una lectura técnica clara. En un eléctrico de 226 CV el cronómetro rara vez se decide en la aceleración pura; se decide en la capacidad de entregar esos 290 Nm al asfalto sin perder motricidad. Ahí es donde el e-VAQ y los 235 mm de neumático aportan más que veinte caballos extra.
El coste de esa receta es mínimo en autonomía: 385 km WLTP frente a los 388 del VZ convencional. En uso real de autopista, tomando ese ciclo como referencia, lo habitual es quedarse por debajo, de modo que el coche sigue siendo un urbano con margen para escapadas, no un eléctrico de grandes travesías. A cambio conserva 4,05 metros de longitud y 441 litros de maletero, dos cifras poco habituales en un acabado con alerón de techo y vías ensanchadas.
Queda por comprobar en carretera hasta qué punto los 15 niveles del DCC Sport y la dirección progresiva específica justifican el sobreprecio frente a un VZ de serie. Sobre el papel el paquete es coherente: mismo motor, más agarre y mismo espacio útil. El siguiente hito será ver las primeras unidades rodando fuera de los circuitos de presentación, con los pedidos ya abiertos en la red española y la producción asignada a la planta de Martorell.

