El cortacésped de EE. UU. que alcanza 245 km/h en la milla lanzada y sigue cortando césped

El proyecto parte de un cortacésped de supermercado al que se ha injertado un motor de 988 cc y óxido nitroso hasta superar los 240 km/h. El registro aguarda la certificación oficial para convertirse en nuevo récord mundial.

Un cortacésped fabricado en EE UU ha firmado 245 km/h en la milla lanzada y, además, sigue cortando el césped.

Lo ha construido Elliott Loe junto a un grupo de amigos, el mismo equipo que alimenta el canal Ziptied en YouTube, donde ya habían montado un Porsche 914 de 500 CV con mecánica Subaru. Esta vez el reto era otro: coger una máquina de jardín y meterla en el terreno de las motos deportivas.

De un cortacésped de supermercado a un misil de 245 km/h

El punto de partida es un MTD Tradesman de los años noventa, uno de esos cortacésped que se vendían en grandes superficies estadounidenses. De aquel aparato se ha conservado poco más que la chapa exterior y la idea. Por debajo hay un chasis tubular de cromoly que, sin mecánica montada, pesa apenas 20 kg.

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Con el motor en su sitio, el conjunto se va hasta los 204 kg. Sigue siendo un peso pluma para la potencia que maneja, y ahí está la explicación de que un cacharro con cuchillas pueda pasar de 240 km/h sin desmontarse por el camino.

Pasar de 240 km/h sobre una superficie sin asfaltar y volver a casa a cortar el césped define bastante bien el espíritu de esta afición.

El registro se firmó en la Milla de Arkansas, una prueba de velocidad sobre un firme muy castigado. Loe contó después que la superficie resultaba durísima para un vehículo sin suspensión y que el cortacésped llegaba a levantarse del suelo dos o tres veces en cada pasada.

En la mejor de ellas, el cronómetro marcó 152,8 mph, esos 245 km/h que lo colocan como candidato a récord mundial. La media de las dos pasadas obligatorias, porque el protocolo exige correr en ambos sentidos, se quedó en 237 km/h.

Así se fabrica: 988 cc, óxido nitroso y cuchillas eléctricas

Debajo del asiento hay un cuatro cilindros en línea de 988 cc procedente de una Suzuki GSX-R de 2004. De fábrica entrega más de 160 CV, una cifra disparatada para un chasis que nació cortando hierba.

A esa potencia se le suma una ración extra de 50 CV por óxido nitroso, el mismo recurso que usan los preparadores para arañar décimas en una manga de aceleración. Y sí, la plataforma de corte es real: una base eléctrica sacada de una cortadora Hart de las que se venden en cualquier gran superficie.

  • Chasis tubular de cromoly con carrocería de un MTD Tradesman de los noventa.
  • 20 kg el chasis desnudo y 204 kg con el motor instalado.
  • Motor de 988 cc y cuatro cilindros con más de 160 CV, más 50 CV de óxido nitroso.
  • Plataforma de corte eléctrica heredada de una máquina de jardín convencional.

En el mismo evento, otro participante pasó de los 450 km/h con un Corvette, así que la marca del cortacésped no es la más alta de la jornada. Sí es, probablemente, la más difícil de explicar en una conversación de sobremesa.

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Por qué esta historia dice más de lo que parece

La marca todavía no es oficial. Está en proceso de certificación y solo si se valida pasará a los libros. La referencia que se maneja como récord vigente es de 230 km/h y pertenece a un cortacésped británico con motor de Hayabusa. Loe asegura, además, haber superado los 243 km/h que reclamaba el Mean Mower V2 de Honda, un proyecto de exhibición que durante años presumió de ser la segadora más rápida del planeta.

La pugna tiene su gracia: el récord se lo disputan dos países que llevan décadas midiéndose en el terreno de la velocidad. Reino Unido lo ha tenido en sus vitrinas con máquinas de escaparate y presupuesto de marca. EE UU lo recupera ahora con un garaje, cuatro amigos y una idea recurrente en su cultura: si algo se puede motorizar, se motoriza, aunque sea un cortacésped.

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En España no existe una tradición parecida de milla lanzada. Aquí la preparación artesanal se canaliza hacia el circuito, el rally o el drift, y los récords de velocidad se siguen desde lejos, en citas de EE UU o del Reino Unido.

Tampoco el jardín va en esa dirección: lo que crece en los hogares españoles es el robot de corte silencioso y eléctrico, justo lo contrario de un aparato con nitro. Aun así, la historia deja una lección reconocible para cualquier aficionado: la ingeniería de garaje sigue siendo el mejor escaparate de talento, y hoy se demuestra con una máquina que corta hierba y corre más que muchos deportivos.

El siguiente hito es administrativo, sin cronómetro de por medio. Si la certificación confirma la media de dos pasadas, el récord cruzará el Atlántico de vuelta y la conversación dejará de ser una anécdota de YouTube. Hasta entonces, el cortacésped más rápido del mundo sigue guardado en un garaje estadounidense, esperando el próximo corte de césped.