Luis Moya (64), copiloto de rallies: «Así es como debes colocarte el asiento para ir mejor»

El bicampeón del mundo explica por qué la altura del asiento es clave para anticipar peligros y conducir mejor

Luis Moya, el mítico copiloto de Carlos Sainz, con quien logró dos títulos mundiales, no es solo una voz autorizada por su pasado en los rallies. Hoy dedica gran parte de su tiempo a enseñar a conductores de todo tipo cómo dominar el asfalto.

En estas sesiones de formación, ha detectado un error muy común que cometen miles de conductores. La mayoría de la gente sube el asiento hasta arriba para ver mejor el morro del coche. Es un gesto casi instintivo, sobre todo si no te sientes muy seguro al volante o si el coche te parece demasiado grande. Sin embargo, Luis tiene un consejo muy diferente.

Ir demasiado alto al volante, ¿buena idea?

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Fuente propia/IA

Muchos conductores creen que elevar el asiento permite controlar mejor las dimensiones del coche. Piensan que ver el final del capó les ayuda a aparcar mejor o a evitar obstáculos cercanos. Luis advierte que esto en realidad puede afectar a tu capacidad de reacción. Cuando vas sentado en una posición elevada, tu campo de visión tiende a cerrarse de forma natural hacia lo que tienes justo delante del coche.

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Esta tendencia a mirar el morro del vehículo es contraproducente. El capó de tu coche no va a cambiar, no necesitas estar mirándolo todo el rato. Si centras tu atención en lo que ocurre a un metro de tu defensa, estás perdiendo información vital sobre lo que pasa más allá. Al ir alto, tu vista se clava en el suelo, y eso es lo último que quieres cuando circulas a cierta velocidad por carretera o ciudad.

La gran lección de Luis Moya es que cuanto más bajo vayas en el coche, mejor vas a conducir. Puede parecer contradictorio, pero tiene una explicación lógica. Al bajar el asiento, tu perspectiva cambia por completo. En lugar de mirar hacia abajo, tus ojos se nivelan y empiezan a mirar lejos, hacia el horizonte. Esta es una clave fundamental de seguridad que los pilotos de rallies conocen a la perfección.

Cuando miras lejos, las cosas te vienen mucho más despacio. Es una cuestión de percepción visual. Si tu mirada está puesta en un punto a quinientos metros de distancia, tienes mucho más tiempo para procesar lo que ocurre. Ves las curvas antes de llegar a ellas, detectas a un peatón que se acerca a un paso de cebra con antelación y puedes prever si el coche de delante va a frenar de forma brusca. Al ir bajo, obligas a tus ojos a buscar el fondo de la carretera, lo que te da una calma y un tiempo de reacción que no tienes cuando vas pegado al volante.

La conexión entre el asiento y el control del vehículo

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Fuente: Agencias

Además de la visión, ir sentado en una posición baja te ayuda a sentir mejor lo que hace el coche. El asiento es el principal punto de contacto entre el conductor y la máquina. Cuando vas bajo, tu centro de gravedad personal está más cerca del suelo, lo que te permite percibir mejor las inclinaciones y los movimientos del chasis. Esto te da una información muy valiosa sobre el agarre de los neumáticos o sobre cómo está reaccionando el coche en una curva.

Si vas muy alto, esa sensibilidad se pierde. Te sientes más desconectado de la mecánica y el coche parece moverse de forma más torpe bajo tus pies. Al seguir el consejo de Moya y bajar la banqueta, notarás que tienes un control mucho más preciso sobre la dirección y los pedales. Ya no estarás solo encima del coche, sino que pasarás a formar parte de él. Esta conexión es vital para realizar maniobras de emergencia de forma fluida y sin perder la calma.

Consejos para ajustar tu posición ideal

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Fuante: Agencias

Para aplicar lo que enseña Luis Moya, lo primero que debes hacer es perder el miedo a no ver el capó. Ajusta la altura de tu asiento hasta que te sientas cómodo, pero intentando siempre que sea la posición más baja posible dentro de tu campo de visión.

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Una vez que tengas la altura, recuerda que la distancia al volante también es fundamental. Debes poder pisar los pedales a fondo sin que tu pierna quede totalmente estirada; siempre debe mantener una ligera flexión para proteger tus articulaciones en caso de impacto.

Por otro lado, los brazos deben estar en una posición que te permita maniobrar con total libertad. Un truco clásico es estirar los brazos por encima del volante y comprobar que tus muñecas se apoyan justo sobre el aro del mismo. Si logras combinar esta distancia con la altura baja que recomienda Moya, tu conducción dará un salto de calidad increíble. Te sentirás más relajado, verás los peligros mucho antes y disfrutarás mucho más de cada trayecto, ya sea yendo a trabajar o en un viaje largo de vacaciones.

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No olvides que estos consejos vienen de alguien que ha pasado miles de horas a velocidades de vértigo por caminos donde el margen de error es cero. La experiencia de Moya en el mundial de rallies le ha enseñado que la anticipación es la mejor arma de un conductor. Si él te dice que ir bajo es la clave para que las cosas te vengan más despacio, es porque lo ha comprobado en las condiciones más extremas posibles.