La movilidad está cambiando a toda velocidad. Las zonas de bajas emisiones, las restricciones al tráfico en las grandes ciudades y la presión normativa han convertido a la etiqueta Eco de la DGT en un salvoconducto para circular sin sobresaltos. El problema es que no todos los conductores pueden —o quieren— comprarse un coche eléctrico o híbrido nuevo para conseguirla.
Cada vez más automovilistas buscan alternativas realistas para alargar la vida útil de su vehículo actual y, de paso, adaptarlo a las nuevas exigencias medioambientales. Y aquí es donde entran en juego soluciones que hasta hace poco eran minoritarias, pero que hoy viven un auténtico auge: la transformación a GLP y la hibridación retrofit como fórmulas para lograr la ansiada etiqueta Eco sin hipotecarse.
6Una alternativa real frente al coche eléctrico
Frente al discurso dominante que sitúa al coche eléctrico como única solución, estas alternativas demuestran que hay más caminos hacia una movilidad Eco. Para quien recorre muchos kilómetros, no tiene punto de carga o simplemente no quiere asumir el coste de un EV, transformar su coche actual puede ser la opción más sensata.
Y desde un punto de vista medioambiental, alargar la vida útil de un vehículo también tiene sentido. Fabricar un coche nuevo implica un alto impacto en emisiones y consumo de recursos. En muchos casos, apostar por el GLP o la hibridación retrofit es una forma coherente de reducir la huella ecológica sin caer en gastos innecesarios.








