El uso de las luces antiniebla traseras y delanteras en las carreteras españolas es un misterio que ni siquiera los profesionales han sido capaces de resolver. Algunos se olvidan de que existen, otros encienden todas cuando no son necesarias y muchos otros las dejan activadas incluso cuando ya ha pasado el banco de niebla.
Es de lo que se queja Marta, que trabaja como profesora de autoescuela y lo ve a diario con sus alumnos. «Cuando hay niebla, parece que cada conductor toma decisiones distintas. Algunos no encienden nada y otros llevan todo activado sin saber muy bien por qué», reconoce.
Y el problema no es el simple desconocimiento, sino que llevar encendidas unas luces en situaciones que no son apropiadas puede acabar deslumbrando al resto de conductores. Si ya de por sí es complicado conducir así, imagínate con una iluminación que no es la correcta.
2Antiniebla delanteras y traseras: qué hace cada una y cuándo usarlas
Parte de la confusión es que los conductores no tienen del todo claro en qué situaciones deben activar cada luz. Estas son las diferencias de uso:
- Antiniebla delanteras: te ayudan a ver mejor al proyectar una luz baja y ancha que ilumina el asfalto sin rebotar tanto. Son útiles cuando se reduce la visibilidad por niebla, lluvia intensa e incluso nieve.
- Antiniebla traseras: no influyen en tu visibilidad, pero sí ayudan a que el resto te vea en mitad de un blanco de niebla. Emiten una luz roja mucho más intensa que las luces normales para hacer visible el vehículo. Solo tienen sentido en situaciones extremas (niebla muy intensa, lluvia muy intensa o nevadas fuertes).
Así que en este caso, la profesora de autoescuela pide que entiendas cómo funcionan las luces y que no las enciendas todas a la vez ‘por si acaso’. Cada una tiene su propia utilidad y necesidad.

