Conducir con DANA vuelve a ser un riesgo real en buena parte de España. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha vuelto a encender las alarmas por una nueva depresión aislada en niveles altos que descargará con fuerza en el sur peninsular, el Estrecho, el Mediterráneo y Canarias.
El organismo mantiene activos varios niveles de aviso y, mientras tanto, los expertos recuerdan que basta muy poca agua para dañar un coche de forma irreversible. Lo más repetido: aplazar los desplazamientos no imprescindibles.
Dónde pegará la DANA y qué avisos están activos
La inestabilidad se cebará con la mitad sur de la Península y el área del Estrecho, además del litoral mediterráneo y Canarias. El oleaje eleva a naranja el riesgo en Menorca y Girona, mientras Mallorca y Tarragona se quedan en amarillo.
Las precipitaciones más intensas se esperan en varios puntos concretos:
- Almería y la Región de Murcia, con especial atención al Valle del Guadalentín, Lorca y Águilas.
- Lanzarote, dentro del archipiélago canario.
- Ceuta, en aviso por lluvias fuertes y tormentas.
A ese mapa se suman las rachas de viento de tramontana en el Ampurdán y el norte de Baleares, y el cierzo intenso en el bajo Ebro. En la práctica, toca revisar el aviso de tu provincia antes de coger el coche.
Bastan unos centímetros de agua en movimiento para que el motor aspire líquido y la reparación supere el valor del coche.
Cómo conducir con DANA sin arriesgar el coche
La primera regla no es mecánica, es de calendario: si la AEMET mantiene avisos por lluvias o tormentas en tu zona, lo más sensato es retrasar los trayectos que puedan esperar. No es una obligación legal, pero es la recomendación que repiten los expertos con cada DANA.
La segunda regla es la que evita disgustos: no cruces nunca una balsa de agua ni una riada. Bastan unos centímetros de corriente o de profundidad para que el coche pierda el control o para que el motor aspire agua y quede destruido.
A la hora de aparcar, busca siempre terreno elevado. Evita cauces secos, aparcamientos subterráneos y esas vías que todos conocemos como puntos negros porque acumulan agua a la primera tormenta.
Qué le pasa al coche y cuánto cuesta repararlo
Cuando el agua entra por la toma de admisión, llega a los cilindros y el pistón intenta comprimirla. Como el líquido no se comprime, dobla las bielas y rompe el motor. Es el daño más caro en una riada, según el análisis del equipo técnico de Euromaster.
El capítulo económico asusta. En un coche de unos 15 años, sustituir el motor supera fácilmente los 2.000 a 3.000 euros.
En modelos nuevos de gama media, la factura se dispara hasta los 10.000 y 15.000 euros.
La electrónica es el otro gran frente. Un coche de combustión moderno integra entre 25 y 30 centralitas, que quedan inutilizadas con el contacto prolongado con agua y lodo. Repararlas cuesta desde 300 euros por unidad en las más sencillas y hasta 5.000 euros en las más complejas. En un eléctrico, los módulos auxiliares disparan el riesgo de siniestro total.
No todo es dramático. Frenos y suspensión suelen resolverse con una limpieza y un secado a fondo. El escape necesita que se extraiga el agua cuanto antes para que no se pudra por dentro. Y restaurar el habitáculo parte de unos 250 euros.
El seguro no siempre paga: así funciona el Consorcio
Aquí llega el detalle que más sorprende a los conductores. Las pólizas convencionales no cubren, por regla general, los daños derivados de catástrofes climatológicas como una DANA o una gota fría, salvo que se haya contratado una cláusula o anexo específico.
En la mayoría de los casos es el Consorcio de Compensación de Seguros el organismo que asume los costes materiales de los vehículos afectados. Saberlo de antemano evita llamar al teléfono equivocado cuando el coche ya está inundado.
Lo que conviene tener apuntado antes de que llueva
Las DANAs se han convertido en un invitado recurrente del otoño español. Por eso conviene tener preparado un pequeño plan: conocer el nivel de aviso de tu zona, identificar los puntos que se inundan en tu trayecto habitual y saber qué cubre tu póliza y qué deja en manos del Consorcio.
También es útil mirar dónde aparcas. Un garaje subterráneo puede pasar de refugio seguro a trampa en cuestión de minutos, y recuperar un vehículo de un sótano anegado multiplica la factura con grúa incluida.
El próximo hito llegará con la propia evolución del episodio. La AEMET irá actualizando los avisos conforme la DANA avance, y esas revisiones son la mejor brújula para decidir si coges el coche o lo dejas aparcado en alto.

