La falta de ayudas para renovar el parque automovilístico se ha convertido en uno de los principales frenos del mercado, sobre todo en un momento en el que el precio medio de los coches nuevos supera con creces lo que muchas familias pueden permitirse. Mientras el debate político gira en torno a la electrificación, en los puntos de venta la realidad es otra muy distinta.
Sara, jefa de ventas de un concesionario multimarca, lo resume con claridad: «A menudo vemos la misma escena: clientes que entran preguntando por coches de ocasión asequibles, eficientes y relativamente modernos, pero que se acaban marchando al comprobar que no existen ayudas que faciliten su compra«. Su experiencia coincide con los estudios del sector. Sin ayudas, los conductores siguen circulando con vehículos antiguos, menos seguros y más contaminantes.
5La necesidad de un plan de ayudas más amplio y realista
Las asociaciones del motor llevan tiempo reclamando un plan nacional de renovación más amplio, que incluya ayudas al achatarramiento e incentivos para coches usados recientes. La idea es sencilla: facilitar que los conductores cambien su vehículo antiguo por otro más moderno, aunque no sea nuevo, para acelerar la modernización del parque.
Por un lado, reduciría la edad media de los coches en circulación. Por otro, mejoraría la seguridad vial, ya que los modelos actuales incorporan más asistentes de conducción. Y además, ayudaría a reducir emisiones sin obligar a dar el salto inmediato al coche eléctrico. Según Sara, «si hubiera un plan de ayudas pensado para estos compradores, venderíamos mucho más».


