La falta de ayudas para renovar el parque automovilístico se ha convertido en uno de los principales frenos del mercado, sobre todo en un momento en el que el precio medio de los coches nuevos supera con creces lo que muchas familias pueden permitirse. Mientras el debate político gira en torno a la electrificación, en los puntos de venta la realidad es otra muy distinta.
Sara, jefa de ventas de un concesionario multimarca, lo resume con claridad: «A menudo vemos la misma escena: clientes que entran preguntando por coches de ocasión asequibles, eficientes y relativamente modernos, pero que se acaban marchando al comprobar que no existen ayudas que faciliten su compra«. Su experiencia coincide con los estudios del sector. Sin ayudas, los conductores siguen circulando con vehículos antiguos, menos seguros y más contaminantes.
3La economía familiar condiciona la compra
La situación económica de las familias explica buena parte del problema. Según los estudios del sector, la mitad de los conductores no puede gastar más de 20.000 € en un coche, y una parte importante incluso se mueve por debajo de los 15.000 €. Con esos presupuestos, acceder a un vehículo resulta prácticamente imposible sin financiación o ayudas públicas.
Esa diferencia entre lo que cuestan los coches y lo que pueden pagar los ciudadanos está alargando la vida útil de los vehículos. Actualmente, un coche permanece de media más de 13 años con su propietario, mucho más que hace una década. ¿La consecuencia? Un parque más envejecido, menos seguro y con niveles de emisiones más altos. La solución pasa por planes de ayudas que no excluyan a la mayoría de los compradores.


