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sábado, 31 enero 2026

Julio (49), chapista: «Así es como debes retirar la nieve del coche para no dañar la pintura»

Las últimas borrascas que estás cruzando España han cubierto de nieve zonas en las que desde hace décadas no se veía un solo copo.

Los fuertes temporales que estamos viviendo en España este invierno, como las recientes borrascas Ingrid, Joseph o Kristin, han hecho que nos despertemos con el coche cubierto de nieve. Una situación que para muchos es inédita porque está nevando en zonas en las que no se recuerda cuándo fue la última vez que se vio este manto  blanco.

La nieve es bonita, no lo vamos a negar, pero no deja de ser un peligro cuando nos ponemos al volante. Además, para un profesional de la carrocería como Julio representa un riesgo añadido si no se gestiona con cuidado. Según, la mayoría de daños estéticos que repara los meses de frío no los causa el temporal en sí, sino los dueños al limpiar el coche de forma inadecuada.

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Proteger la carrocería con fundas o protectores

Funda parabrisas Amazon
Fuente: Amazon

Si vives en una zona donde los temporales son frecuentes, tener una funda de buena calidad es muy recomendable. Este protector actúa como una barrera física que impide que la nieve y el hielo toquen directamente la pintura. Al terminar la nevada, solo tienes que retirar la lona y tu coche estará prácticamente listo para salir, ahorrándote mucho tiempo y esfuerzo.

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Si no tienes una funda completa que cubra todo el coche, al menos deberías intentar proteger al menos el parabrisas delantero. Puedes usar un protector específico o incluso un plástico grueso. Al colocar esto sobre el cristal, evitas que se forme esa costra de hielo tan difícil de quitar. Esto te garantiza que, nada más retirar el plástico, tengas visibilidad total. Es una solución barata y muy efectiva que te evita tener que usar productos químicos o rascadores durante mucho tiempo bajo el frío.

Si usas una manta o un cartón, algo que se ve muy a menudo cuando avisan de temporales de nieve o hielo, debes tener cuidado. Si el material se moja, puede acabar congelándose y pegándose al cristal, lo que sería peor todavía. Por eso, Julio siempre recomienda que el material sea impermeable. De esta forma, la humedad resbala y no se crea ese efecto pegamento que tanto tememos. Un pequeño gesto por la noche puede ahorrarte veinte minutos de trabajo pesado a la mañana siguiente.

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