El Shelby Cobra Daytona Coupé de 1964 se remató en 42,9 millones de dólares: ningún automóvil de fabricación estadounidense ha alcanzado jamás una cifra mayor en puja pública.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: Maranello firma siete de los diez primeros puestos, pero el primer lugar es para un Shelby concebido expresamente para batir al 250 GTO.
- No te lo puedes perder: el Ferrari Luce, con número de chasis 0, se convirtió a la vez en el coche eléctrico, nuevo y benéfico más caro jamás subastado.
- Cifras y cotización: 42.905.000 dólares para el chasis CSX2300 en Gooding Christie’s Pebble Beach y 40 millones para el Luce en RM Sotheby’s Monterey, según los resultados publicados por ambas casas. En lo que va de año se han registrado al menos 393 ventas por encima del millón de dólares.
El Daytona que Shelby construyó para batir al GTO
La nómina de los coches más caros subastados en 2026 la abre el chasis CSX2300, que cruzó el martillo durante la Monterey Car Week por 42.905.000 dólares con la comisión del comprador incluida. Según los resultados difundidos por Gooding Christie’s, la cifra no solo estableció el récord de la marca Shelby: es también el mejor remate de la historia de Pebble Beach.
Carroll Shelby encargó los Daytona Coupé con un objetivo explícito: derrotar al Ferrari 250 GTO en el campeonato mundial de GT. Solo se construyeron seis y CSX2300 fue el tercero. La carrocería de aluminio, pensada para aligerar el conjunto al límite, salió de Carrozzeria Gransport sobre un dibujo de Peter Brock, cuya cola aerodinámica sigue citándose entre los grandes ejercicios formales de los años sesenta.
El historial deportivo está documentado sin zonas grises: tercero de su clase y sexto absoluto en Daytona, tercero de clase en Sebring y, después, integrado en la campaña europea de Alan Mann Racing, con un tercero de clase en Nürburgring y un segundo en Reims. El propio Shelby lo conservó entre 1975 y 1998.
Los Daytona Coupé son la llave con la que Estados Unidos entró en la resistencia europea con argumentos propios, y una producción de seis unidades los sitúa en un plano de escasez que ningún Corvette alcanza.
Shelby no fabricó seis coches: fabricó seis demostraciones de que América podía ganar en Europa sin comprar la tecnología ajena.
El Ferrari Luce y el chasis cero

El segundo puesto del año corresponde a un coche que, en rigor, todavía no tiene historia. El Ferrari Luce ‘Tailor Made’ de 2026, chasis 0, se remató en 40 millones de dólares en RM Sotheby’s Monterey y rompió a la vez tres registros: coche eléctrico más caro, coche nuevo más caro y lote benéfico más caro jamás subastado. Es también el sexto automóvil más caro de la historia.
El Luce montará el primer chasis de producción del primer modelo íntegramente eléctrico de Ferrari. La casa lo donó y destinó el cien por cien del importe a iniciativas benéficas canalizadas a través de la Ferrari Foundation. El dato es el dato: el chasis cero de un coche sin pasado se ha vendido más caro que casi cualquier clásico con palmarés.
El GTO blanco, el McLaren de Nick Mason y el primer Ferrari P
El Ferrari 250 GTO ‘Bianco Speciale’ de 1962, chasis 3729GT, se remató en 38,5 millones de dólares en Mecum Kissimmee, el mejor resultado de la historia de la casa americana. La cifra admite una lectura matizada: es el tercer GTO más caro de siempre, por debajo de los registros previos del modelo, y en el coleccionismo se leyó como un resultado discreto.
Su procedencia habría permitido soñar con más. Fue propiedad de John Coombs, figura central del automovilismo británico de los sesenta, y lo pilotaron Graham Hill, Mike Parkes y Jack Sears, con numerosos segundos puestos absolutos y varias victorias de clase. Reparado, mantenido y repintado por temporadas, nunca ha recibido una restauración integral, detalle que lo acredita como uno de los GTO más originales que quedan.
A su lado, el McLaren F1 GTR de 1996, chasis 10R, alcanzó 34.655.000 dólares en RM Sotheby’s Monterey: récord absoluto de McLaren y de cualquier automóvil británico vendido en puja pública. Fue el primero de los dos prototipos de cola corta derivados del chasis 01R, ganador de Le Mans en 1995, y su celebridad procede también de su primer propietario, Nick Mason, batería de Pink Floyd, y de la librea Blood Red que le valió el apodo de The Pop Art F1.
El tercer gran resultado de competición de Ferrari corresponde al 250 P de 1963, chasis 0810, adjudicado por 18.705.000 dólares en Gooding Christie’s Pebble Beach. Fue su primer prototipo deportivo con V12 central-trasero, esquema que reordenaría durante décadas la jerarquía de los doce cilindros de Maranello. Como inscripción oficial de la Scuderia terminó segundo absoluto en Sebring y tercero absoluto en Le Mans con Mike Parkes y Umberto Maglioli; después pasó por el NART de Luigi Chinetti.
El año en que los California Spider coparon el mercado
Ningún modelo ha movido tanto dinero en 2026 como el Ferrari 250 GT SWB California Spider. Hasta cuatro ejemplares carrozados por Scaglietti pasaron por sala, una concentración que las propias casas señalaron como inusual.
El de 1962 vendido en RM Sotheby’s Mónaco por 16.655.000 euros —19.520.000 dólares al cambio de la operación— fijó un nuevo récord del modelo, por encima de la marca que resistía desde 2015, cuando el ejemplar ex-Alain Delon se remató en Artcurial por 16.300.000 euros dentro del hallazgo Baillon. Era el vigésimo sexto de los 56 SWB construidos.
El resto de la familia no desmereció. El de 1963, chasis 4137GT, el último de los 56 fabricados, alcanzó 18.150.000 dólares en Mecum Indy conservando chasis, carrocería, motor y caja originales. Ya había pasado por sala en Kissimmee 2024 por 17.875.000, de modo que la mejora nominal se quedó en 275.000 dólares.
El de 1960, chasis 1916GT, tercero de la serie y uno de los 39 con faros cubiertos, se vendió por 14.067.500 euros en RM Sotheby’s París con motor original y un segundo motor de 3,8 litros preparado por Piet Roelofs incluido en el lote. Otro 1960, chasis 1963GT, sumó 16.505.000 dólares en Amelia Island con hardtop de fábrica, un extra rarísimo.
El California Spider más caro de la historia sigue siendo una versión Competizione: 25.305.000 dólares en Pebble Beach 2025. La diferencia entre competición y calle ronda, en este modelo, los seis millones de dólares.
Corvette, Enzo y Daytona SP3: los récords de marca
El Chevrolet Corvette Grand Sport de 1963, chasis 003, se remató en 18.705.000 dólares en RM Sotheby’s Monterey, más del doble del registro anterior de la marca y coincidencia exacta con el resultado del Ferrari 250 P. Fue uno de los cinco Grand Sport construidos y el primero de los tres coupés, y salió a la venta con la librea azul número 2 de Sebring, donde terminó segundo de clase en 1964.
El Ferrari Enzo de 2003 de la colección Bachman triplicó el récord del modelo al rematarse en 17.875.000 dólares en Mecum Kissimmee. De los 400 fabricados, 127 eran de especificación estadounidense y solo 36 salieron en Giallo Modena DS 4305, de los cuales once llegaron a Estados Unidos. Se vendió con 645 millas.
El broche lo puso el Ferrari Daytona SP3 de 2023, adjudicado en 17.825.000 dólares en RM Sotheby’s Monterey como el Ferrari de serie más caro de aquella subasta. Configurado en el Atelier en Giallo Triplo Strato con franjas Nero, acumulaba 227 millas y dos propietarios.
Qué dicen las cifras del año
Al margen de los diez nombres, hay un dato que describe mejor el ejercicio: al menos 393 automóviles se han vendido por encima del millón de dólares en subasta pública en lo que va de 2026. El reparto por casas es de 144 en RM Sotheby’s, 104 en Mecum, 59 en Broad Arrow, 51 en Gooding Christie’s, 20 en Barrett-Jackson, 10 en Bonhams y 5 en Artcurial.
La composición de la lista revela dos tendencias. La primera es la consolidación del hipercoche moderno como valor refugio: un Luce sin historial, un Enzo con 645 millas y un Daytona SP3 con 227 compiten ya con berlinettas de los sesenta. La segunda es la convivencia de dos clientelas en la misma sala, la del coleccionista que paga por procedencia deportiva documentada y la del comprador que paga por escasez de configuración.
Los California Spider merecen párrafo aparte. La irrupción simultánea de cuatro ejemplares en un solo año, con precios muy dispares, apunta a un mercado capaz de absorber oferta sin romperse, pero que ya distingue con precisión quirúrgica entre faros cubiertos y descubiertos, entre motor original y de repuesto, entre restauración y conservación.
También hay señales de disciplina. El GTO ‘Bianco Speciale’ se quedó por debajo de los registros previos del modelo y el California Spyder de 1963 apenas mejoró en 275.000 dólares nominales, comisiones aparte, el precio de dos años antes. El mercado ha dejado de pagar cualquier cifra por cualquier chasis.
La escasez bien documentada ya no se discute; lo que el mercado discute ahora es cuánto vale cada matiz de esa escasez.
Conviene recordar, por último, que el ránking es provisional. Estas cifras recogen los resultados publicados hasta mediados de septiembre y los remates de otoño e invierno todavía pueden reordenar la tabla. El calendario arrancará de nuevo en enero con las citas de Arizona y Kissimmee, donde se comprobará si la pujanza del hipercoche moderno se sostiene o si el coleccionismo regresa a los sesenta.

