España tiene un problema con la antigüedad de sus coches y los números lo demuestran. El parque automovilístico no consigue renovarse al ritmo que necesita y la fotografía que deja el último informe elaborado por Ideauto a partir de los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) es preocupante: la edad media de los turismos ha alcanzado los 14,6 años, una cifra que no deja de crecer año tras año.
Y no es solo una cuestión de turismos. Los vehículos industriales promedian ya 15 años de antigüedad, los comerciales ligeros se sitúan en 14,8 años, y solo los autobuses rompen la tendencia, con una media de 11,1 años que, además, ha conseguido reducirse en casi medio año respecto al periodo anterior.
Un parque que crece, pero no se renueva

La antigüedad de los coches sigue al alza mientras el parque móvil crece. El volumen total de vehículos en España ha aumentado un 1,3% hasta superar las 31,7 millones de unidades. El dato suena positivo, pero esconde una realidad incómoda: el 62% de todos los automóviles en circulación tiene más de 10 años. Y dentro de ese grupo, el segmento que más crece es el de los vehículos con más de 20 años, que ya representan el 29,3% del parque total tras aumentar un 7,2%, con 9,28 millones de unidades rodando por las carreteras españolas.
Por lo que respecta a los turismos, los de más de 20 años son 7,7 millones de unidades y representan el 28,9% del parque automovilístico.
En el lado opuesto, los coches más nuevos —menos de cinco años de antigüedad— han crecido un 6,7%, pero su peso en el conjunto del parque sigue siendo modesto: apenas el 17,3% del total.
La etiqueta ambiental: avances lentos

El mapa del etiquetado medioambiental también refleja esta dualidad. Los coches sin distintivo ambiental han bajado un 8,2%, pero aún son 6,2 millones de unidades y representan el 23,3% de los turismos en circulación. Es decir, uno de cada cuatro coches no tendría acceso a las zonas de bajas emisiones que proliferan en las grandes ciudades.
Entre los turismos, el 28% del parque tiene etiqueta B (7,4 millones de unidades) mientras que la C alcanza al 37,7% de los coches que circulan por España (10 millones de unidades).
Por otra parte, en el lado positivo, los vehículos con Etiqueta Cero han crecido un 50,9%, aunque solo representan el 2,3% del parque, y los de Etiqueta ECO ya están presentes en el 7,3% del parque tras subir un 29,1% en el último año. Juntos, representan algo más de uno de cada diez vehículos en España, una señal de cambio hacia la electrificación todavía demasiado tímida.
El diésel manda, pero los coches electrificados ganan terreno

En cuanto a la tecnología que propulsa nuestros vehículos, el informe de la filal de la Asociación Española de Fabricantes, Anfac, revela que el diésel sigue siendo el rey indiscutible, con más de 18 millones de vehículos, el 57,1% del parque, aunque su presencia cae ligeramente (-1,8%). La gasolina, con 10,5 millones de vehículos, se mantiene en el 33,2%.
Por lo que respecta a los turismos, el diésel también domina, con el 50,3% del parque y 12,4 millones de unidades en circulación. Los coches de gasolina alcanzan los 10,3 millones, con un 38,6% del parque.
El dato más esperanzador lo aportan los vehículos electrificados —híbridos enchufables (PHEV) y eléctricos puros (BEV)—, que han crecido un 50,8% y ya suman 746.510 unidades. Sin embargo, su cuota total apenas alcanza el 2,4% del parque, lo que ilustra perfectamente el largo camino que queda por delante.
José López-Tafall, director general de ANFAC, ha señalado que «es preocupante que que casi un tercio de nuestros vehículos superen los 20 años de antigüedad», subrayando que al problema medioambiental se añade el hecho de que estos coches carecen de «sistemas de seguridad avanzada (ADAS), que son un beneficio tanto para conductores como ciudadanos y salvan vidas en las carreteras”.

