El precio de la gasolina y el diésel ha empezado a bajar después de que el Gobierno aprobara hace unos días la reducción del IVA de los combustibles del tipo general al 10%. Es decir, que el ejecutivo estima un ahorro de 18 céntimos por litro, aunque el GLP (gas licuado de petróleo) sigue siendo más barato.
La escalada del conflicto en Oriente Medio ha disparado el precio del barril de Brent, y eso lógicamente ha afectado al precio de la gasolina y el diésel, que ha estado a punto de rozar los 2 euros por litro, de no ser por las medidas sociales que aprobó el ejecutivo hace unos días. Una buena alternativa es el GLP, un combustible menos conocido con un precio mucho más estable.
«Más que nunca, doy gracias por haber comprado un coche de GLP. Tiene etiqueta ECO y no cuesta la mitad que el diésel», ha explicado Nerea, que dio el paso hace un par de años. Además, cada vez son más los conductores que se fijan en esta opción, aunque al mismo tiempo aún hay muchas dudas.
El GLP resiste, mientras la gasolina y el diésel se encarecen

Desde que comenzó el conflicto, la gasolina ha subido unos 23 céntimos por litro y el diésel, cerca de 41 céntimos. Aunque ahora haya vuelto a bajar gracias al descuento del gobierno. Eso sí, sigue más alto que antes de la guerra. En cambio, el GLP apenas ha aumentado unos 3,5 céntimos en ese mismo periodo, según datos del sector. En el momento de escribir estas líneas, el precio del GLP en España es de 0,928 euros por litro, y su máximo histórico es de 1,508 euros por litro.
Hay que tener en cuenta otras cuestiones, como que el consumo con GLP suele ser algo mayor. Es decir, el coche necesita más litros para recorrer la misma distancia. Aun así, incluso teniendo en cuenta ese incremento, el gasto total claramente sigue siendo inferior en muchos casos.
¿Por qué es más barato? Es una mezcla de propano y de butano con un proceso de producción menos complejo. Además, la fiscalidad también es más baja y el suministro está más diversificado, con importaciones desde zonas como Estados Unidos, el Mar del Norte o Argelia. Esto lo hace menos sensible a ciertos conflictos internacionales.
Lógicamente, el interés se ha disparado también en los últimos años. Los expertos apuntan a que las consultas para instalar sistemas de GLP han crecido un 150%, y no solo entre profesionales que recorren muchos kilómetros. También entre particulares que quieren reducir gastos.
Así es el día a día con un coche de GLP

«Al principio dudé, porque no es un sistema del que se hable tanto como de los híbridos o los eléctricos«, explica. Sin embargo, reconoce que hace bastantes kilómetros al año y nota el ahorro en comparación con un motor de combustión.
Uno de los aspectos que más destaca es la etiqueta ECO de la DGT, lo que le permite acceder a zonas restringidas en ciudad y beneficiarse de algunas ventajas, lo que hoy en día tiene mucho peso en entornos urbanos.
Además, su coche funciona con un sistema bifuel, así que tiene dos depósitos. Uno es de GLP y el otro de gasolina. «No dependes solo del gas. Si no encuentras una estación, puedes seguir circulando sin problema», reconoce, y elimina así la principal preocupación por el repostaje.
Eso sí, hay que contemplar también el coste de instalar el sistema, que puede ir desde unos 1.300 euros hasta más de 3.000, según el vehículo. Por ese motivo, no siempre compensa. El punto de equilibrio suele estar en los 20.000 kilómetros, pues es donde se empieza a ahorrar de verdad.
También hay quien opta por comprar directamente un coche que ya viene preparado de fábrica con GLP. Por ejemplo, marcas como Dacia han apostado fuerte por esta tecnología y una parte importante de sus ventas ya corresponde a versiones con GLP.

