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Si tienes un coche eléctrico debes cuidarlo más en invierno. Los consejos imprescindibles

El frío es uno de los grandes enemigos del coche eléctrico. Cuando bajan las temperaturas, la batería rinde menos y el consumo se dispara. En Motor16 te contamos cómo debes cuidarlo durante el invierno.

El invierno no solo pone a prueba nuestra paciencia por las mañanas frías o las carreteras en peor estado, también supone un auténtico examen para el coche eléctrico. Las bajas temperaturas influyen directamente en su funcionamiento, especialmente en el corazón del sistema: la batería. Por eso, cuando el termómetro cae, conviene extremar los cuidados y adaptar algunos hábitos para seguir disfrutando del vehículo sin sobresaltos.

A diferencia de un coche tradicional, el eléctrico no aprovecha el calor residual de un motor de combustión. Todo depende de la energía almacenada y de cómo se gestione. En esta época del año, prestar atención a pequeños detalles puede marcar la diferencia entre un uso eficiente o una experiencia frustrante, con menos autonomía y tiempos de carga más largos.

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La batería, el punto más sensible al frío

Fuente propia

El elemento que más acusa las bajas temperaturas en un coche eléctrico es la batería. Cuando el ambiente es frío, las reacciones químicas internas se ralentizan y eso se traduce en una menor capacidad para almacenar y liberar energía. El resultado es claro: menos autonomía y, en muchos casos, una sensación de que el coche ‘se vacía’ antes de lo esperado.

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Por este motivo, en invierno es fundamental cambiar la forma en la que gestionamos la carga. Los expertos coinciden en que no conviene apurar la batería ni tampoco mantenerla al 100% durante largos periodos si no se va a usar el coche. Lo ideal es moverse en un rango cómodo, alrededor del 70 u 80%, y reservar la carga completa para cuando vayamos a realizar un viaje largo.

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