Ocho de cada diez hogares con coche eléctrico en España ya lo usan a diario

El informe de Mutua Madrileña, con 1.200 encuestas, sitúa el ahorro de combustible como primer motivo de compra (51%), por delante de la conciencia ambiental. El 75% de los propietarios recarga en su garaje y la red pública sigue siendo el punto débil.

El 79,1% de los hogares con coche eléctrico o híbrido enchufable lo usa ya como vehículo principal. Lo dice el primer informe sobre uso del vehículo eléctrico en España, elaborado por Demométrica para Mutua Madrileña con 1.200 encuestas. El ahorro de combustible, no la etiqueta, es el argumento que decide la compra.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: es el primer estudio que mide cómo se usa de verdad un enchufable dentro del garaje familiar y no cuántos se matriculan.
  • Cómo te afecta: si estás valorando la compra, el gasto de combustible es el motivo real que mueve la decisión; si ya tienes uno, el 75% recarga en casa y la red pública sigue siendo el punto débil.
  • Puntos clave y plazos: 1.200 conductores encuestados, nota media de 7,9 sobre 10 y un 58% que accedió a subvención. El informe se publicó en octubre de 2026 y no lleva aparejada ninguna fecha de caducidad normativa.

Qué dice el informe: el enchufable ya no es el segundo coche

Demométrica encuestó este mes de octubre a 1.200 conductores de eléctricos puros e híbridos enchufables. El trabajo no mide matriculaciones: mide lo que ocurre cuando el coche de batería entra en un garaje familiar y deja de ser una prueba puntual.

La conclusión es que el enchufable ha dejado de ser el segundo automóvil. En hogares con más de un vehículo, el 79,1% lo emplea como medio principal. La cifra sube al 84,1% entre los propietarios de un eléctrico puro y baja al 74,3% en los híbridos enchufables.

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Un 64% de esos hogares tiene otro coche disponible y, aun así, no aparca el de batería. Para el 84% de los encuestados fue su primer modelo con toma de corriente, lo que confirma que la mayoría no venía de una experiencia previa con eléctricos.

El enchufable ya no se compra como experimento: en ocho de cada diez hogares con más de un coche es el que se coge a diario.

El uso es urbano y constante. El 53% lo utiliza siempre en recorridos de ciudad y el 35,4% lo emplea de forma habitual para todo tipo de trayectos, incluidos los largos. El 45,4% recorre entre 1.000 y 2.000 kilómetros al mes.

Ahí aparece la primera diferencia entre tecnologías. Entre los dueños de un eléctrico puro, el 70% ha cambiado mucho o bastante la planificación de sus viajes y el 24% no lo usa nunca para trayectos largos, frente al 7% de los propietarios de un híbrido enchufable.

El bolsillo manda en la decisión de compra

El argumento más repetido para dar el salto no es ecológico. El 51% menciona el ahorro en combustible como motivo principal; después aparecen la conciencia ambiental (32%) y la posibilidad de circular por zonas de bajas emisiones (30%).

Las prioridades cambian según la tecnología elegida. Los compradores de eléctrico puro pesan más el impacto ambiental; los de híbrido enchufable valoran sobre todo las ventajas urbanas, entre ellas el acceso a las ZBE. La tecnología importa al 91%, el diseño al 85%, la marca al 74% y las ayudas públicas al 64%.

El dinero público aparece, pero no para todos. El 58% de los compradores de un eléctrico puro recibió alguna subvención, frente al 38% de los que eligieron un híbrido enchufable. Y la decisión se toma rápido: el 76% se decidió en menos de medio año desde que empezó a valorar la compra.

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Lo que frena la compra tampoco sorprende. El 56,5% señala el precio de adquisición como obstáculo y el 53,9% apunta a las limitaciones de autonomía. Sobre la mesa pesa más la duración de la batería que la potencia de carga: la vida útil del acumulador preocupa al 51,1%, mientras que la falta de cargadores en los viajes la cita el 17,5%. Las actualizaciones de software y los posibles ciberataques quedan en el 7,1%.

Cargar en casa gana; la red pública suspende

Tres de cada cuatro propietarios, el 75%, recarga en su domicilio. Solo el 33% recurre a puntos públicos y la modalidad más habitual es la carga lenta o doméstica (58%); la rápida la usa el 11%. El garaje sigue siendo la pieza que sostiene todo el sistema.

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Cuando toca depender de la infraestructura pública, las quejas son consistentes. El 46,8% echa en falta información clara y unificada sobre la red; el 45,4% denuncia problemas de disponibilidad o de funcionamiento; y el 36,5% considera que el proceso es más complicado de lo necesario. Más de un tercio desconfía de las aplicaciones para localizar cargadores.

Con todo, la valoración media del coche alcanza un 7,9 sobre 10 y el 42% le da un 9 o un 10. Es el retrato de un usuario satisfecho con el uso diario y exigente con lo que todavía falta.

Qué cambia a partir de aquí y qué debe vigilar el conductor

Hace cinco años la pregunta era si un enchufable servía para algo más que moverse por la ciudad. El informe de Mutua Madrileña desplaza el debate: la duda ya no es el uso, es la infraestructura. El 75% que carga en casa explica por qué el coche funciona tan bien en la rutina y por qué se complica cuando no hay garaje. Para quien vive en un piso sin plaza de aparcamiento, la ecuación cambia por completo, y ese es el colectivo que el estudio deja en segundo plano.

La respuesta también depende del municipio. Las zonas de bajas emisiones no siguen un criterio único: cada ayuntamiento fija sus perímetros, horarios y excepciones, así que la ventaja urbana que cita el 30% de los compradores vale más en unas ciudades que en otras. Antes de firmar conviene comprobar tres cosas concretas: si tu garaje permite instalar un punto de carga, qué etiqueta ambiental te corresponde según la información de la DGT y qué margen real de autonomía te deja tu trayecto habitual.

El siguiente hito será comprobar si la red pública mejora al ritmo que pide el usuario. Mientras el 46,8% siga sin encontrar información unificada sobre los cargadores, el enchufable funcionará como un coche excelente para quien tiene garaje y como una promesa a medias para quien no lo tiene. Ese es el dato que la próxima oleada del estudio debería confirmar o desmentir.

Por lo demás, el retrato es el de una tecnología asentada en la rutina: ahorro como gancho, batería como preocupación y una nota media alta. Nada que ver con la compra testimonial de hace unos años.