Citroën presenta en el Salón de París el 2 CV Fourgonnette Concept, un estudio de furgoneta eléctrica urbana sin producción confirmada.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: el fabricante francés traslada su apuesta por la movilidad eléctrica de bajo coste al terreno del vehículo comercial ligero, un nicho en el que el precio de entrada sigue siendo la principal barrera para autónomos y pequeños repartidores.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: comparte la arquitectura del 2 CV Concept, un modelo con producción confirmada en 2028 y un precio objetivo cercano a los 15.000 euros; sus 3,76 metros de longitud y el peso contenido facilitan la maniobra en casco urbano; la sencillez mecánica y los parachoques independientes abaratan la reparación. En contra: la versión comercial es hoy un estudio de diseño, sin fecha de producción, sin precio y sin cifras publicadas de carga útil, volumen, potencia o autonomía.
- Datos técnicos clave: motorización 100% eléctrica sin potencia declarada; longitud de referencia de 3,76 metros; peso objetivo cercano a una tonelada; sin autonomía homologada ni capacidad de batería comunicadas; precio objetivo de 15.000 euros en el turismo, sin tarifa anunciada para la furgoneta; producción del turismo confirmada para 2028 y la de la furgoneta, pendiente de decisión.
Qué hereda la Fourgonnette Concept del 2 CV Concept
La base es la misma. La Fourgonnette toma la arquitectura del 2 CV Concept, el turismo compacto de segmento A o B que Citroën ha confirmado para producción en 2028, y le añade un módulo de carga posterior que rinde homenaje a la mítica furgoneta derivada del Dos Caballos, históricamente vinculada a artesanos, pequeños comerciantes y repartidores.
Los datos conocidos son los del turismo: 3,76 metros de longitud total, incluso más corto que los 3,85 metros del 2 CV clásico, y un peso objetivo cercano a una tonelada. Esa ligereza permite recurrir a baterías más pequeñas y económicas sin comprometer la autonomía en los desplazamientos cotidianos, según la información facilitada por la marca. Para la furgoneta no hay nada de eso: Citroën no ha comunicado potencia, capacidad de batería ni autonomía.
Tres detalles del prototipo apuntan al uso profesional diario. Los parachoques independientes de la carrocería, concebidos para sustituirse tras pequeños golpes urbanos y abaratar la factura de taller. Una estructura interior horizontal con pantalla táctil central de 8 pulgadas, cesta extraíble en lugar de consola y asiento delantero desmontable. Y llantas de acero de 18 pulgadas, resistentes y de coste contenido. Ninguno de ellos resuelve, eso sí, las dos preguntas que decide cualquier autónomo: cuántos kilos cargo y cuántos kilómetros hago con una recarga.
Para qué reparto urbano encaja y qué falta por confirmar
Con 3,76 metros de longitud, el planteamiento apunta a un perfil concreto: mensajería de última milla, paquetería ligera, servicio a domicilio y profesionales que trabajan en centro urbano con restricciones de acceso. Un vehículo de ese tamaño se mueve donde una furgoneta L1H1 ya sufre, y una batería pequeña reduce coste de adquisición, peso y gasto energético por kilómetro. Para el autónomo que hace entre 60 y 120 kilómetros diarios en ciudad, la ecuación encaja. Para quien encadena rutas interurbanas o carga paletizada, no.
Sin carga útil, volumen y autonomía WLTP urbano declaradas, la Fourgonnette Concept es hoy una declaración de intenciones, no una herramienta de trabajo.
El problema es que esa lectura se apoya en el turismo, no en la furgoneta. Sin MMA, la masa máxima admisible, sin carga útil en kilogramos, sin volumen en metros cúbicos y sin autonomía WLTP urbano —el ciclo que mejor refleja el trabajo de reparto— no hay forma de calcular un TCO o Coste Total de Propiedad ni de comparar con ninguna alternativa eléctrica del mercado. Citroën tampoco ha aclarado si el módulo de carga mantendrá la barrera de 15.000 euros que persigue para el turismo.
El veredicto para el profesional
La lectura cambia según el eje. La Fourgonnette Concept es la parte aún no confirmada de una estrategia que sí lo está: Citroën ha comprometido producción europea en 2028 y un precio objetivo de 15.000 euros para el turismo, y traslada ese mismo concepto de sobriedad al terreno comercial. El precedente importa porque marca una dirección: eléctricos pequeños, ligeros y baratos, con menos equipamiento y más reparabilidad. Un camino inverso al que ha seguido buena parte del sector, que ha empujado al alza el precio medio de la furgoneta eléctrica en los últimos años.
Para un autónomo de reparto urbano o un taller de servicios a domicilio, la propuesta tiene sentido sobre el papel: dimensiones manejables, mantenimiento sencillo y, si se respeta el objetivo de precio, un desembolso muy inferior al de los eléctricos comerciales actuales. Para flotas interurbanas, transporte paletizado o actividades con carga útil exigente, hoy no hay nada que valorar: faltan las cifras. Y conviene vigilar tres cosas antes de dar por buena la promesa: la autonomía real en ciclo urbano con carga, la carga útil definitiva —un eléctrico de una tonelada de peso tiene margen limitado— y la letra pequeña del precio final, que en los prototipos de bajo coste rara vez sobrevive intacta al paso a producción.
El siguiente hito está fechado: el turismo llega al mercado en 2028 y la decisión sobre su versión comercial dependerá del interés que Citroën detecte entre los profesionales. Dicho de otro modo, la furgoneta eléctrica barata se decidirá, en parte, con la respuesta de este público.

