Si tienes que pedir cita en la Dirección General de Tráfico (DGT), ármate de paciencia, porque te va a costar bastante más de lo que piensas. A priori, es tan fácil como entrar en la web de Tráfico, elegir el trámite y seleccionar la oficina más cercana, pero si lo has tenido que hacer, sabrás que es más complicado de eso.
Básicamente, porque es difícil encontrar cita previa en la gran mayoría de oficinas españolas, aún más en las grandes ciudades. No es solo es que las opciones sean a varias semanas vista, sino que directamente no aparecen fechas disponibles.
En los últimos años, la DGT se ha modernizado y ha digitalizado gran parte de sus servicios para reducir al mínimo la atención presencial. Es una decisión lógica para no tener que acudir a una oficina innecesariamente, pero la sensación general es que el modelo digital no termina de encajar.
Conseguir cita en la DGT: el trámite es más complicado que muchos exámenes de conducir

Pedir cita previa en la DGT hoy en día es complicado, tanto en una ciudad grande como en una provincia algo más pequeña, y puedes hacer la prueba buscando la primera fecha disponible en tu centro de tráfico más cercano. En Madrid, por ejemplo, es habitual que el sistema no ofrezca citas o directamente que derive a otras oficinas que no siempre están cerca.
Otro ejemplo reciente es el de Valladolid, pues un conductor grabó hace poco el interior de la sede provincial con mesas vacías, sillas sin ocupar y apenas actividad. Pero el sistema online no mostraba citas disponibles.
La lógica nos lleva a pensar que si no hay citas es porque las oficinas de la DGT están desbordadas, pero no siempre es así. Entonces… ¿el problema es de falta de personal? ¿Una gestión ineficiente? ¿Es necesario pulir el sistema? Los sindicatos apuntan desde hace tiempo a la escasez de trabajadores, pero los usuarios siguen teniendo la sensación de que el acceso al servicio no es sencillo ni transparente.
¿Es buena idea la digitalización de la DGT?

A priori, podríamos decir que sí lo es, incluso necesaria, porque la mayoría de instituciones y administraciones se han modernizado en los últimos años para que los trámites sean mucho más ágiles. Ya no tiene sentido tener que acudir a una oficina para realizar una gestión que fácilmente se puede hacer en un par de minutos desde casa.
Por ejemplo, en los últimos años la app miDGT se ha convertido en el canal desde el que hacer bastantes trámites (consultar puntos, gestionar documentación, ver multas…). El problema es que el formato digital ha registrado algunos fallos importantes en los últimos meses.
Desde finales de enero es obligatorio registrar los patinetes eléctricos en la DGT para poder circular con ellos, pero el proceso de registro se colapsó durante varias horas. Incluso algunos usuarios se encontraron después con errores en sus datos, como vehículos que aparecían a su nombre y que no eran suyos o la ‘desaparición’ de los que tenían registrados.
Además, aunque la digitalización sea indispensable en pleno 2026, hay que tener en cuenta que hay muchos usuarios (mayores, sobre todo) que no se manejan bien con las herramientas digitales y prefieren pedir cita en una oficina de la DGT. Lógicamente, estos son los perfiles que salen peor parados de los problemas para pedir cita previa, principalmente las personas mayores, con pocos conocimientos digitales y dificultades para usar aplicaciones.
Incluso sin nadie cerca que se pueda encargar del trámite, así que la solución en muchos casos es acudir a una gestoría y pagar por un trámite que antes podían hacer ellos mismos con solo acudir a una oficina de tráfico. Pero ahora eso es más complicado aún.

