David (44), conductor de un camión cisterna: «Si el precio de la gasolina sigue así, nos va a tener que escoltar la Guardia Civil»

La escalada del conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz han disparado el precio de la gasolina y el diésel.

La frase puede sonar algo exagerada, pero la pronuncia quien pasa casi más horas en la carretera que en casa. David conduce un camión cisterna y lleva varias semanas muy preocupado por la subida del precio de la gasolina y del diésel, y a la espera de las medidas sociales que pretende aprobar el gobierno para conductores profesionales.

El combustible subió de manera abrupta hace justo cuatro años cuando estalló la guerra en Ucrania, y después se estabilizó. Gracias, también, a las bonificaciones que aprobó el ejecutivo en su momento. Y después de un periodo bastante estable, el precio empezó a subir a principios de año y ha terminado por dispararse tras la escalada del conflicto en Oriente Medio.

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El precio de la gasolina vuelve a tensar al transporte

Fuente: propia / IA

En el momento de escribir estas líneas, el precio medio de la gasolina en España es de 1,782 euros por litro, mientras que el diésel ya se sitúa en 1,905 euros el litro. De momento, no hemos alcanzado las cifras récord de hace cuatro años, pero sí que todas las tendencias apuntan a subidas progresivas y a que más pronto que tarde alcanzaremos los 2 euros por litro.

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Para los conductores particulares, lógicamente es un fastidio que afecta al bolsillo, pero para los transportistas profesionales la situación es aún más delicada. Y aumenta en el caso de los autónomos. Al final, la gasolina y el diésel son uno de los principales costes operativos de los transportistas, así que cualquier variación tiene un impacto muy grande en la rentabilidad.

«Nosotros no repostamos 50 euros. Llenamos depósitos enteros cada muy poco tiempo, incluso varias veces al día, así que cada céntimo cuenta», explica David. En su caso, hace rutas muy largas y eso le obliga a hacer números casi a diario y a ajustar los viajes mucho más que hace unos años.

El problema es que ese incremento no siempre se puede trasladar al cliente final. En muchos casos, los precios del transporte están cerrados de antemano y no siempre está contemplada la posible subida del precio del combustible. Así que la consecuencia la terminan pagando los transportistas.

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