En la industria del automóvil, donde cada milímetro de goma influye en la seguridad, la eficiencia y el confort, innovar ya no depende solo de la química o la ingeniería mecánica. Depende, cada vez más, de los datos. En ese terreno, Bridgestone acaba de dar un salto estratégico con la puesta en marcha de su nuevo simulador Driver-in-the-Loop, una herramienta que redefine cómo se conciben y validan los neumáticos del futuro.
Instalado en el Centro de I+D de la compañía cerca de Roma, el sistema VI-grade DiM500 no es un simple simulador. Es una plataforma de desarrollo virtual de última generación que integra al conductor en el corazón del proceso digital. Con ello, Bridgestone añade una pieza clave a un ecosistema tecnológico que lleva más de una década evolucionando bajo el paraguas del Virtual Tyre Development (VTD).
Del laboratorio al entorno inmersivo

El simulador se articula sobre una gran plataforma móvil con un rango de desplazamiento de hasta cinco metros, capaz de reproducir fuerzas equivalentes a las de las pruebas físicas en pista. La cabina, construida en fibra de carbono, sumerge al conductor en un entorno hiperrealista que imita la conducción en condiciones reales.
Esta combinación de movimiento, gráficos de alta fidelidad y retroalimentación dinámica permite analizar con enorme precisión el comportamiento de un neumático antes de que exista físicamente. El conductor no es un mero espectador: sus sensaciones subjetivas se integran en el análisis junto con datos históricos y modelos basados en Inteligencia Artificial.
El resultado es un proceso de toma de decisiones más ágil y fundamentado. Las especificaciones pueden evaluarse en fases mucho más tempranas del desarrollo, lo que reduce iteraciones innecesarias y optimiza recursos.
Más pruebas, menos prototipos

Uno de los impactos más significativos del nuevo simulador es la reducción drástica de prototipos físicos. Bridgestone estima que su implementación permitirá ahorrar hasta 12.000 neumáticos experimentales al año. En términos industriales, la cifra es contundente; en términos ambientales, aún más.
El sistema se apoya en la experiencia acumulada del VTD, que ya ha permitido reducir hasta un 60 por ciento el consumo de materias primas y las emisiones de CO₂ en la fase de desarrollo de neumáticos para equipo original. Con la incorporación del Driver-in-the-Loop, la compañía no solo incrementa la eficiencia técnica, sino que refuerza su estrategia de sostenibilidad.
Las pruebas físicas seguirán siendo fundamentales, pero ahora se reservan para las fases finales de validación. El grueso del trabajo conceptual y comparativo puede realizarse en un entorno virtual, más rápido, flexible y con menor huella ambiental.
Innovación al ritmo del vehículo

La digitalización no solo transforma el producto, sino también la relación con los fabricantes de automóviles. La integración del simulador DiM500 permite el desarrollo paralelo de neumáticos y vehículos (aquí un simulador de Porsche), un aspecto clave en un contexto donde la electrificación y la personalización exigen soluciones específicas.
Este enfoque fortalece el codesarrollo con las marcas, ya que los ingenieros pueden ajustar parámetros en tiempo real y evaluar cómo cada modificación influye en el rendimiento global del vehículo. Se acortan así los plazos de comercialización y se optimiza la adaptación del neumático a plataformas concretas.
En la práctica, significa diseñar cubiertas a medida que maximizan eficiencia energética, agarre y durabilidad desde la fase inicial del proyecto. Para los fabricantes, es una ventaja competitiva; para Bridgestone, una consolidación de su posición como socio tecnológico estratégico.
Más allá del asfalto seco
Actualmente, el simulador se emplea principalmente para analizar el comportamiento en seco, pero la hoja de ruta contempla ampliar su capacidad a un abanico más amplio de condiciones: superficies mojadas, baja adherencia o escenarios extremos. La combinación de modelos predictivos avanzados e Inteligencia Artificial permitirá replicar situaciones complejas con una precisión creciente.
Respaldado por una sólida inversión global en I+D, este proyecto no es un experimento aislado, sino parte de una visión más amplia. En un sector sometido a cambios acelerados —electrificación, normativas ambientales más estrictas y nuevas expectativas de los usuarios—, la capacidad de adaptación es determinante.
Con la puesta en marcha de su simulador Driver-in-the-Loop, la marca japonesa no solo mejora sus procesos internos. Redefine el modo en que un neumático cobra vida: primero en un universo digital, luego en la carretera. Y en ese tránsito entre lo virtual y lo real se juega buena parte del futuro de la movilidad sostenible.
Fotos: Bridgestone.





