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sábado, 10 enero 2026

Bosch acelera hacia la movilidad definida por software en el CES 2026

En el CES 2026 de Las Vegas, Bosch ha vuelto a dejar claro que el futuro del automóvil no se entiende sin la integración total entre software, hardware e inteligencia artificial. Desde habitáculos capaces de aprender del conductor hasta sistemas by-wire, radar de séptima generación y gestión avanzada del movimiento del vehículo, la compañía alemana despliega una visión de la movilidad definida por software que marcará la próxima década.

El software se ha convertido en el auténtico sistema nervioso del automóvil moderno, y Bosch quiere ocupar una posición central en esa transformación. En el CES 2026, la firma alemana ha mostrado cómo su histórica experiencia en hardware se combina ahora con inteligencia artificial, sensores y plataformas digitales para redefinir la movilidad, con especial foco en el vehículo conectado, automatizado y personalizado.

Bosch parte de una premisa clara: el verdadero valor surge cuando lo físico y lo digital funcionan como un todo. Esa simbiosis es la que permite que los coches evolucionen incluso después de salir del concesionario, añadiendo funciones, mejorando el confort o reforzando la seguridad mediante actualizaciones de software. No es casualidad que la compañía prevea superar los 6.000 millones de euros en ventas de software y servicios a comienzos de la próxima década, con cerca de dos tercios procedentes del área de Mobility.

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Foto: Bosch

Uno de los grandes protagonistas del stand de Bosch en Las Vegas ha sido su nuevo cockpit basado en inteligencia artificial. Se trata de un entorno completamente digitalizado que va mucho más allá del actual concepto de infoentretenimiento. El sistema integra un modelo de lenguaje capaz de interactuar con el conductor de forma natural, casi conversacional, y un modelo de lenguaje visual que interpreta lo que sucede tanto dentro como fuera del vehículo. Gracias a ello, el coche puede anticiparse a las necesidades del usuario, buscar automáticamente una plaza de aparcamiento al llegar al destino o incluso generar actas de reuniones durante desplazamientos profesionales.

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Esta evolución del habitáculo es clave en un contexto de conducción cada vez más automatizada, donde el tiempo a bordo adquiere un nuevo valor. Bosch entiende el coche como un tercer espacio, y el software es la herramienta para personalizarlo y hacerlo realmente útil.

Bosch apuesta por eliminar las conexiones mecánicas tradicionales

En paralelo, la compañía refuerza su apuesta por los sistemas by-wire, una tecnología fundamental para los vehículos definidos por software. La sustitución de conexiones mecánicas tradicionales por señales eléctricas en frenos y dirección abre la puerta a nuevas arquitecturas, mayor libertad de diseño y un control mucho más preciso de la dinámica del vehículo. Bosch estima que sus soluciones brake-by-wire y steer-by-wire generarán ingresos acumulados superiores a los 7.000 millones de euros hasta 2032, anticipando una adopción masiva a partir de la próxima década.

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Foto: Mercedes

Directamente relacionada con esta filosofía está la gestión del movimiento del vehículo. El software Vehicle Motion Management permite controlar de forma centralizada frenos, dirección, propulsión y chasis, actuando sobre los seis grados de libertad del vehículo. El objetivo no es solo mejorar la agilidad o la estabilidad, sino también el confort. Reducir balanceos, cabeceos y movimientos bruscos es clave para minimizar el mareo, un factor crítico cuando el conductor deja de ser el protagonista activo de la conducción. Este tipo de soluciones resulta esencial para que la conducción autónoma sea realmente aceptada por los usuarios.

En materia de seguridad, Bosch ha presentado en el CES su nuevo Radar Gen 7 Premium, un sensor que supone un salto significativo en precisión y alcance. Gracias a una configuración de antena optimizada y al uso intensivo de inteligencia artificial, este radar es capaz de detectar objetos muy pequeños, como neumáticos o palés, a más de 200 metros de distancia. Su aplicación directa se encuentra en sistemas avanzados de asistencia a la conducción, como el denominado “Piloto para Autopista”, mejorando la capacidad de reacción del vehículo incluso en escenarios complejos.

La experiencia de Bosch en movilidad no se limita al automóvil. La compañía también ha mostrado avances relevantes en el ámbito de la bicicleta eléctrica, donde el software vuelve a ser protagonista. La aplicación eBike Flow incorpora ahora una función antirrobo que permite marcar la bicicleta o la batería como sustraídas, dificultando su reventa y reforzando la seguridad del ecosistema eBike mediante conectividad y trazabilidad digital.

Otro pilar tecnológico clave son los sensores MEMS, auténticos héroes silenciosos de la digitalización del vehículo. La nueva plataforma BMI5 AI integra funciones de inteligencia artificial directamente en el sensor, permitiendo reconocer movimientos, posiciones y contextos con gran precisión y bajo consumo energético. En automoción, estas capacidades resultan fundamentales tanto para sistemas de asistencia como para aplicaciones de realidad aumentada, monitorización del conductor o interacción avanzada con el entorno.

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Más allá del producto final, Bosch también mira al futuro de la fabricación. En colaboración con Microsoft, la compañía está desarrollando la iniciativa Manufacturing Co-Intelligence, basada en inteligencia artificial agéntica. El objetivo es optimizar procesos industriales, anticipar fallos y reducir tiempos de inactividad, un aspecto clave para sostener la creciente complejidad tecnológica de los vehículos modernos.

En conjunto, lo presentado por Bosch en el CES 2026 dibuja un escenario claro: el automóvil del futuro será una plataforma tecnológica en constante evolución. Y en ese camino, el software, los sensores y la inteligencia artificial no serán complementos, sino el núcleo mismo de la experiencia de conducción y movilidad.

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