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martes, 10 febrero 2026

Fernando (44), profesor de autoescuela: ‘Cuando llega una borrasca a España estoy seguro de que te encantaría conducir con estas ruedas’

Más agarre, más control y menos sustos. Las ruedas de invierno no son solo para los países nórdicos. También tienen mucho que decir en las carreteras españolas.

Cada año, cuando el otoño avanza y las primeras borrascas empiezan a dejar lluvias persistentes, frío y, en muchos puntos de España, incluso nieve, surge la misma duda entre los conductores: ¿estoy realmente preparado para estas condiciones? Cambiamos hábitos, reducimos la velocidad y prestamos más atención, pero muchas veces olvidamos un elemento clave del coche: las ruedas.

Fernando, de 44 años, es profesor de autoescuela desde hace casi dos décadas. Y como tal, ha visto de todo al volante; desde conductores noveles hasta veteranos con excesiva confianza. Por su experiencia sabe que «cuando llega una borrasca a España, estoy seguro de que les encantaría conducir con estas ruedas», refiriéndose a los neumáticos de invierno. Y no lo dice por moda, sino por seguridad.

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¿Qué cambia al conducir con ruedas de invierno?

Fuente propia

«Lo primero que notas es la confianza», explica Fernando. En su día a día como profesor, ha podido comprobar cómo cambia el comportamiento del coche cuando monta neumáticos de invierno frente a unos de verano en condiciones adversas. El vehículo responde mejor al volante y es menos propenso a pérdidas de tracción al arrancar o al salir de una curva.

Otro aspecto fundamental es la frenada. En carretera mojada y con bajas temperaturas, las ruedas de invierno pueden reducir varios metros la distancia necesaria para detener el coche. Puede parecer poca cosa, pero muchas veces esos metros son la diferencia entre un susto y un accidente. Para Fernando, este punto es clave a la hora de recomendar su uso a los alumnos.

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