comscore
viernes, 30 enero 2026

Con el adiós del BMW Z4 acaban 30 años de historia de roadsters

El BMW Z4 despide en la marca alemana una tradición de 30 años ininterrumpidos de roadsters que han llevado el lema '¿Te gusta conducir?' a su máxima expresión.

A mediados de los años 90, BMW hizo algo insólito para una marca alemana: apostar su futuro roadster a una fábrica estadounidense. El Z3, presentado en 1995, no solo fue el primer BMW fabricado completamente fuera de Alemania, sino que se produjo en Spartanburg, Carolina del Sur, un estado más conocido por sus playas que por su ingeniería automovilística.

La jugada fue arriesgada pero brillante. BMW necesitaba un deportivo asequible que pudiera venderse masivamente en Estados Unidos, su mayor mercado. Y lo consiguió de una forma inesperada, con la colaboración de James Bond. Cuando Pierce Brosnan condujo un Z3 azul en «GoldenEye» (1995), el pequeño roadster bávaro se convirtió instantáneamente en un icono cultural antes incluso de llegar a los concesionarios.

BMW Z3 Y Z4 2 Motor16
Foto: BMW

El Z3 tenía un chasis que derivaba del BMW Serie 3 E36; por lo tanto no era un coche creado específicamente, pero tenía algo que los números no podían medir: carisma. Con capó alargado, sus faros circulares y un aire de juguete sofisticado, el Z3 conectó con un público que no buscaba el deportivo más rápido, sino el más divertido de conducir.

Publicidad

Desde motores de cuatro cilindros a un M

BMW Z3 ROADSTER 3 Motor16
Foto: BMW

A lo largo de su vida, el Z3 evolucionó desde modestos motores de cuatro cilindros hasta el salvaje M Roadster con motor de seis cilindros y 321 caballos de potencia. Fue ese modelo el que demostró que para BMW esto no era solo un capricho estilístico, era un auténtico deportivo.

Ese Z3 dio paso al Z4 en otoño de 2002. Y entonces quedó claro que habían tomado nota de las críticas. El nuevo roadster, internamente conocido como E85, abandonaba las líneas suaves del Z3 por un diseño algo más agresivo y anguloso obra de Chris Bangle, entonces director de diseño de BMW y uno de los diseñadores más carismáticos de la industria.

Las proporciones eran de manual: capó interminable, habitáculo retrasado casi hasta el eje trasero, y una cola cortada abruptamente. Parecía un tiburón al acecho. Pero más allá de la estética, el Z4 solucionaba los defectos dinámicos de su antecesor.

BMW Z4 PRIMERA GENERACION 1 Motor16
Foto: BMW

La rigidez torsional del chasis era inédita en el segmento de los descapotables. El reparto de pesos era perfecto: 50/50. La posición de conducción, baja y centrada justo delante del eje trasero, hacía sentir cada movimiento del coche. No era un roadster para pasear sino más bien una máquina de conducción que exigía concentración y recompensaba con sensaciones puras.

El Z4 M Roadster fue la estrella indiscutible de esta generación. Con el motor de seis cilindros en línea del M3 E46 que alcanzaba los 340 CV era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5 segundos. Pero más allá de los números, lo importante era cómo sonaba, cómo giraba, cómo conectaba con el asfalto.

En 2008, la segunda generación

En diciembre de 2008 llegó la segunda generación con la que BMW sorprendió al mundo. Conocido internamente como E89 este nuevo modelo no solo había cambiado el diseño –más elegante, menos agresivo–, sino que había eliminado la capota de tela. En su lugar, ofrecía un techo rígido retráctil de dos secciones que se plegaba en 20 segundos con solo pulsar un botón.

Publicidad
BMW Z4 SEGUNDA GENERACION 1 Motor16
Foto: BMW

En esto, también hubo controversia. Los puristas argumentaban que un roadster de verdad llevaba capota de lona. Pero BMW apostó por la practicidad: con el techo cerrado, el Z4 ofrecía el aislamiento acústico y el confort de un coupé premium. El E89 también creció por dentro. Más espacio para la cabeza, más anchura de codos, y por primera vez, el sistema iDrive. El Z4 había madurado y ya no era ese juguete nervioso del principio, sino un gran turismo descapotable que priorizaba el confort sin renunciar a la deportividad.

La tercera generación llegó en 2018. Cuando BMW la presentó en agosto de 2018 en Pebble Beach, California, la marca lo hizo como una vuelta a las raíces. El techo rígido desaparecía y a cambio volvía la capota de lona eléctrica, más ligera, más auténtica.

Publicidad

Este Z4, desarrollado en colaboración con Toyota (que usaba la misma plataforma para el Supra), recuperaba la pureza de conducción de la primera generación pero con la tecnología del siglo XXI. El interior se despojaba de elementos superfluos, centrándose en el conductor. Los sistemas de asistencia y conectividad eran de última generación, pero no invadían la experiencia de conducción.

El Z4 M40i se convirtió en la referencia deportiva de este modelo. Su motor de seis cilindros en línea de tres litros con tecnología M TwinPower Turbo ofrecía prestaciones de supercoche, pero con la delicadeza de un BMW clásico. Y en 2024, BMW hizo algo que ya parecía fuera de los tiempos modernos: ofrecieron una transmisión manual en la Pure Impulse Edition. Una declaración de intenciones hacia los conductores que aún creen que tres pedales son mejor que dos.

P90625388 highRes bmw z4 final edition Motor16
Foto: BMW

Ahora, con la Final Edition anunciada para 2026, el Z4 se prepara para cerrar un capítulo que comenzó hace más de tres décadas con aquel Z3 azul de James Bond. Han sido 31 años de roadsters fabricados en Carolina del Sur, de motores rugiendo bajo capós interminables, de conductores eligiendo el camino largo a casa solo para escuchar el viento y el escape.

La historia del Z3 y el Z4 no es la de los roadsters más vendidos ni los más radicales. Es la historia de cómo la marca alemana ha mantenido viva una tradición –la del deportivo descapotable de dos plazas– en una era cada vez más hostil a este tipo de vehículos. Porque en un mundo de SUV, coches eléctricos y conducción autónoma, el Z4 representa la idea de que conducir puede ser un fin en sí mismo, no solo un medio de transporte.

Imágenes 30 años de roadsters BMW

Fotos: BMW

Publicidad