La batería de tu coche tiene una vida útil bastante clara y, aunque no lo creamos, suele enviarnos señales cuando está a punto de morir. Su función es suministrar la energía necesaria para arrancar el motor y alimentar los sistemas eléctricos cuando el coche no está en marcha.
La vida útil de este dispositivo es de entre tres y cinco años, aunque algunos fabricantes amplían la cifra hasta los seis o siete años en condiciones ideales. Con el paso del tiempo, lógicamente pierde capacidad, igual que la batería de cualquier otro aparato electrónico. El problema es que no siempre te va a saltar un indicador luminoso que te avise, pero sí te puede enviar señales.
1Arranque lento o ‘perezoso’: la primera señal de tu batería
Es el síntoma más habitual. Por ejemplo, cuando giras la llave o pulsas el botón y notas que al motor de arranque le cuesta más de la cuenta, suena más forzado o más lento.
Al final, tú conoces mejor que nadie tu coche y deberías reconocer si el sonido al arrancar es normal. En cambio, cuando la batería pierde capacidad, no entrega toda la intensidad suficiente en comparación con una nueva, así que el arranque es más largo de lo normal. A veces, incluso necesitas hacer varios intensos, sobre todo por la mañana cuando hace mucho frío.
Las bajas temperaturas reducen el rendimiento y exigen más esfuerzo al sistema de arranque. También puede ocurrir después de varios días sin arrancar el coche.

