Fernando Alonso cruza la meta de Interlagos y se proclama bicampeón del mundo ante 12.188.000 espectadores, el 72,4 % de la audiencia de ese minuto. Muchos lo vieron en la barra de un bar, con el café frío y la porra apuntada en una servilleta. Veinte años después, ese mismo aficionado sigue el Gran Premio en una plataforma de pago, con los tiempos por sector en la tablet y el móvil en la mano. Entre una escena y otra han cambiado tres cosas: quién emite la Fórmula 1, cuánto cuesta verla y cómo se apuesta mientras ruedan los coches.
Los domingos de Alonso: la F1 se convierte en fenómeno de masas
La Fórmula 1 ya se emitía en España antes de Alonso, pero fue con él cuando se convirtió en un ritual. En 2004 los derechos pasaron de TVE a Telecinco y, según publicó entonces El Mundo, las retransmisiones ganaron un millón de espectadores con el cambio de cadena.
Las cifras que llegaron después no tenían precedentes en el automovilismo español. En abril de 2005, la victoria de Alonso en Imola batió récord con 5.386.000 espectadores.
Ni los madrugones frenaban el fenómeno: el GP de Malasia de 2007, en horario matinal, alcanzó un 61,5 % de cuota de pantalla.
Y el GP de Brasil de 2006 superó los 9 millones de espectadores de media, con más del 60 % de cuota, la carrera más vista de la historia de la televisión en España hasta entonces. En Asturias, según los datos que publicó FormulaTV, la cuota llegó al 80,2 %.
La Fórmula 1 en abierto era un plan de domingo compartido, en casa o en el bar, con comentarios en voz alta y apuestas entre amigos. Apostar, para la mayoría, todavía era eso.
El bar, primera casa de apuestas del aficionado
La servilleta empezó a convertirse en boleto a partir de 2008, cuando Madrid y el País Vasco fueron las primeras comunidades en regular las apuestas deportivas presenciales.
Los terminales llegaron a los salones de juego y, en algunas regiones, a la propia barra del bar. En el País Vasco, la mayoría de las apuestas deportivas se llevaban a cabo en locales de hostelería, y el dinero apostado online no superó al presencial hasta 2013.
De esa red de terminales nació uno de los operadores más reconocibles del mercado español. En 2012, el grupo vasco Reta ya sumaba una veintena de tiendas propias, más de 35 salones y unos 700 terminales en establecimientos hosteleros, con tecnología de la empresa Ekasa.
Hoy esa marca es Retabet, cuyo nombre responde a las siglas de Red Telemática de Apuestas. La opera EKASA Apuestas Online desde Zamudio (Bizkaia) y suma 2.200 puntos de venta y 60 tiendas propias en España, además de su plataforma online.
Es el mejor ejemplo de cómo el aficionado pasó del terminal del bar a la app sin cambiar de casa.
De hecho, si repasamos las opiniones de Retabet dentro del sector, el aspecto mejor valorado por los usuarios es precisamente esta fusión entre lo físico y lo digital: la posibilidad de apostar desde el móvil, ver en la app dónde retransmiten el evento y poder retirar el saldo online directamente en efectivo utilizando su tarjeta en miles de cajeros automáticos bancarios.
Es el mejor ejemplo de cómo el aficionado pasó del terminal del bar a la app sin cambiar de casa: puede apostar desde el móvil, cobrar el boleto en un local y consultar en la propia app en qué canal se emite cada evento.
2012: el año en que la apuesta saltó a internet
El gran cambio legal llegó con la Ley 13/2011 de regulación del juego. El 1 de junio de 2012, la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) concede las primeras licencias de juego online de ámbito estatal, y el mercado regulado echó a andar el 5 de junio.
Por entonces, el sector era básicamente presencial: según la propia DGOJ, alrededor del 84 % de las cantidades jugadas en España se movía en locales físicos.
Desde aquel verano, el mapa no ha dejado de ensancharse, y cada temporada aterrizan nuevas casas de apuestas, con ejemplos como Golden Bull y Speedybet en 2024 o Betinia en 2026.
La más simbólica para el aficionado al motor es DAZN Bet, presente desde 2022: la casa de apuestas de la plataforma que hoy emite la Fórmula 1 en España.
En 2025, el juego online regulado alcanzó un récord de 2.158.525 jugadores activos, 1.650.040 de ellos en apuestas deportivas, y unos ingresos brutos de 1.700,55 millones de euros.
En la televisión, 2012 también trajo mudanza: laSexta perdió los derechos por impago y Antena 3 tomó el relevo hasta 2015, el último tramo del Mundial completo en abierto.
Del abierto al pago: la Fórmula 1 se muda a las plataformas
La audiencia ya daba señales de cansancio antes del salto al pago. El GP de España de 2015 fue el menos visto desde que Telecinco compró los derechos en 2004, con 2.653.000 espectadores y un 24,3 % de cuota.
A partir de 2016, con Movistar+, la Fórmula 1 pasó a ser un contenido de pago. Un trabajo de la Universidad de Valladolid sobre dos décadas de F1 en televisión vincula ese salto con la reducción de su consumo en España.
En 2021 llegó DAZN, primero mediante una sublicencia con Movistar+. En septiembre de 2026, la plataforma renovó los derechos de la Fórmula 1 en España, Portugal y Andorra hasta 2030, en línea con MotoGP, que ya había asegurado hasta la misma fecha.
Su oferta de motor incluye además Moto2, Moto3, el Mundial de Superbike y el Supercampeonato de España de Rallyes.
Para el aficionado, la consecuencia es clara: ver el Mundial completo exige suscripción, y F1 TV, el servicio oficial del campeonato, sigue sin estar disponible en España.
El abierto queda para citas puntuales, como el Gran Premio de España en el Madring, que se emitió en la TDT del 11 al 13 de septiembre de 2026, o el GP de la Comunitat Valenciana de MotoGP en Cheste, del 27 al 29 de noviembre del mismo año.
| Periodo | Cadena | Modelo |
| Hasta 2003 | TVE | Abierto |
| 2004-2008 | Telecinco | Abierto |
| 2009-2011 | laSexta | Abierto |
| 2012-2015 | Antena 3 | Abierto |
| 2016-2020 | Movistar+ | Pago |
| 2021-2030 | DAZN | Pago |
La segunda pantalla: el Gran Premio en la palma de la mano
Si la televisión se ha encarecido, el móvil se ha vuelto imprescindible. Según el estudio Navegantes en la Red de la AIMC, el smartphone es el principal dispositivo de acceso a internet en España desde 2016.
En un Gran Premio, eso se traduce en una carrera que se sigue en dos pantallas: la retransmisión en la tele y, en la mano, el cronometraje, las radios de equipo, las redes sociales y, para una parte del público, los mercados de apuestas en directo.
La propia Fórmula 1 ha dado el paso. En marzo de 2026 anunció a Betway como su primer operador oficial de apuestas, con mercados en carrera sobre la estrategia de pilotos y equipos, como la salida del coche de seguridad o las paradas en boxes, alimentados con datos oficiales de ALT Sports Data.
La apuesta se integra así en el directo, como ya ocurría en el fútbol. Los datos de la DGOJ apuntan en la misma dirección: las apuestas deportivas en directo crecieron un 6,39 % en 2025.
Esa inmediatez tiene una cara menos amable. La misma rapidez que permite reaccionar a un coche de seguridad facilita también las decisiones impulsivas.
Por eso los operadores con licencia en España ofrecen herramientas como los límites de depósito y la autoexclusión, y deben impedir el acceso a quienes figuran en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego (RGIAJ).
Fijar un presupuesto antes de que se apague el semáforo es tan importante como conocer la estrategia de neumáticos.
Lo que no ha cambiado: el bar sigue abierto
Pese al auge del móvil, España sigue siendo un mercado mayoritariamente presencial. Según datos de la Asociación Europea de Juego y Apuestas (EGBA), el juego online solo representaba el 14,2 % del total español en 2023, muy lejos del 68,3 % de Suecia.
El terminal y el salón conviven con la app, y los operadores con red física y online han sabido aprovechar esa doble vía.
Con la forma de ver la carrera ocurre algo parecido. Que el Gran Premio de Madrid se emitiera en abierto sugiere que la Fórmula 1 sigue buscando ese público de domingo compartido, aunque el resto del año el Mundial se viva en plataformas. Del bar al móvil, el aficionado no ha abandonado el primero: simplemente lleva el segundo en el bolsillo.

