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lunes, 19 enero 2026

Cuando la baliza V16 conectada de la DGT juega con su salud, la cuestionada visibilidad queda en un segundo plano

Los cardiólogos advierten del peligro del imán de las balizas V16 para las personas con marcapasos o desfibriladores implantados.

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha hecho obligatoria la baliza V16 este año, aunque no exenta de polémica. Primero fue la geolocalización, después la falta de visibilidad y ahora llega una preocupación mucho más seria por una cuestión de salud.

Algunos cardiólogos ya han advertido de que las balizas pueden suponer un riesgo importante para las personas que llevan marcapasos o desfibriladores implantables. El problema es la superficie imantada de estos dispositivos.

En España se implantan cerca de 40.000 marcapasos cada año, y se calcula que más de un millón de personas dependen de dispositivos de estimulación cardiaca o desfibriladores para sobrevivir, según datos de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Y muchos de ellos, lógicamente, tienen permitido conducir.

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Este es el momento más delicado para el conductor

baliza v-16 dgt
Fuente: propia / IA

Los profesionales advierten de que los conductores con marcapasos no deben confiarse ni dar por sentado que no les va a ocurrir a ellos, porque el riesgo es real. Para colocar la baliza V16, el conductor suele sacar la mano por la ventanilla y fijarla en el techo del vehículo. En ese recorrido, el gesto más habitual es pasar el dispositivo cerca del tórax, donde suele ir implantado el marcapasos.

Los cardiólogos recomiendan mantener una distancia de seguridad de entre 15 y 30 centímetros entre el imán y el implante. Consideran que es una distancia razonable en condiciones normales, aunque quizá la pasan por alto en una situación de emergencia, con poca visibilidad o en un momento puntual de estrés.

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Por otro lado, hay quien también ha planteado dudas sobre la señal de radiofrecuencia que emite la baliza V16 para enviar la ubicación del vehículo a la DGT. Sin embargo, eso no es problema, pues la tecnología que utiliza es parecida a la de muchos dispositivos electrónicos y no es peligrosa para personas con implantes cardíacos. El riesgo está en el contacto cercano con el imán.

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