Cada vez que un temporal de nieve irrumpe con fuerza en Madrid y su área metropolitana se repite la misma escena: conductores bloqueados en la carretera, vehículos cruzados en carriles principales y atascos kilométricos provocados, en muchos casos, más por la falta de preparación que por la propia nieve. Aunque los avisos llegan con antelación, la realidad es que en España seguimos sin estar acostumbrados a circular en estas condiciones.
“El problema no es solo la nieve, sino cómo reaccionamos ante ella”, explica Elena, profesora de autoescuela con más de 15 años de experiencia. “Cuando nieva, no vale conducir un poco más despacio y ya está. Si vas a ponerte al volante durante un temporal de nieve, tienes que hacerlo de una única manera: con mentalidad de riesgo cero y máxima anticipación”. Un mensaje que también refuerzan desde Midas, donde insisten en que una correcta preparación del vehículo y una conducción adaptada son claves para evitar sustos.
2Cómo conducir: suavidad, paciencia y mucha anticipación
Una vez en marcha, la conducción con nieve exige un cambio radical de hábitos. Elena insiste en que el principal error es intentar conducir “casi normal”. “La nieve no admite conducción agresiva. Todo debe hacerse con suavidad: acelerar, girar y frenar”, explica. Cualquier movimiento brusco puede provocar una pérdida de adherencia inmediata.
La velocidad debe reducirse mucho más de lo que la mayoría de conductores cree necesario. Pero no se trata solo de ir despacio, sino de anticiparse. Mirar lejos, prever frenadas con mucha antelación y evitar maniobras innecesarias es clave. Además, la distancia de seguridad debe multiplicarse, ya que la distancia de frenado sobre nieve puede ser hasta diez veces mayor que sobre asfalto seco.








