Aunque la historia de Audi tiene muchas cumbres en las que tal vez no parece que lo eléctrico sea una de ellas, la realidad es que la llegada de la familia e-tron, y en concreto este e-tron GT, se ha convertido en un hito. Nos acordamos del Audi quattro, de los RS, de los Allroad, del TT o del R8… pero es este eléctrico el mejor Audi de la historia; al menos por los números.
Porque el RS e-tron GT Performance es el modelo de producción de la marca de los cuatro aros más potente jamás fabricado. Sus 925 caballos son una cumbre en la historia de la marca; lo mismo que sus 320 kW de velocidad de carga de la batería o los 2,5 segundos que tarda en pasar de 0 a 100 km/h…
Un modelo cumbre también de una gama, la del e-tron GT que ha crecido no solo con esta versión tope de gama; también con una variante ‘de acceso’, el e-tron GT quattro cuyos datos también son palabras mayores: 585 caballos, 4 segundos para el 0 a 100 o 245 km/h de velocidad máxima. Una familia, la del e-tron GT que es un auténtico buque insignia en Audi, aunque su estilo sea diferente, pues si la tradición de los buques insignia habla de grandes berlinas, en este caso se convierte en un deportivo con cuatro puertas.

e-tron GT, una familia de cuatro miembros
Esa mezcla de tradición y vanguardia que Audi impregna en todo lo que hace se ve en este modelo. Y se aprecia también en la propuesta para la presentación de la nueva gama del eléctrico de los aros. Porque en Audi España han pensado que su mejor coche está entroncado con la mejor bodega del mundo, en un viaje que nos lleva desde Madrid a tierras de La Rioja, la cuna de Marqués de Murrieta, elegida mejor bodega del mundo. Ahí el e-tron GT se une a un proyecto con los mismos valores de tradición y vanguardia.
Pero antes de iniciar el viaje está bien repasar cómo se estructura la nueva oferta del eléctrico de los aros, una berlina fastback de cinco metros de largo y proporciones escultóricas que no renuncia a nada: ni al rendimiento de un deportivo de altas prestaciones, ni a la autonomía que exige un largo viaje. La plataforma J1, compartida con el Porsche Taycan, sustenta una arquitectura de 800 voltios que permite recargar del 10 al 80 % de batería en apenas 18 minutos conectado a una estación de corriente continua de hasta 320 kW.

La gama se estructura en cuatro versiones –quattro, S, RS y RS performance– que comparten la misma silueta imponente (1.964 mm de ancho, 2.900 mm de batalla) pero se diferencian radicalmente en potencia y carácter. El e-tron GT quattro es el punto de partida, con 370 kW de potencia nominal y 430 kW en modo boost, el e-tron GT quattro acelera de 0 a 100 km/h en 4,0 segundos y alcanza una velocidad máxima autolimitada de 245 km/h. Su batería de 97 kWh netos ofrece hasta 622 kilómetros de autonomía según el ciclo WLTP, la cifra más alta de toda la familia. De serie lleva suspensión neumática adaptativa, faros LED con intermitentes dinámicos, Audi virtual cockpit plus, techo panorámico y un completo equipamiento de seguridad y conectividad.
La versión S da un salto cualitativo con 500 kW en boost, 740 Nm de par y un 0-100 en 3,4 segundos. Incorpora de serie los faros Matrix LED, el sistema de sonido deportivo e-tron, llantas de 20 pulgadas y el sistema de frenos S con pinzas en rojo. Hasta 608 km de autonomía hacen de ella la opción más equilibrada de la gama: rendimiento de superdeportivo con la practicidad de un gran turismo.
El primer RS eléctrico de la historia
El RS marca el inicio de la gama de altas prestaciones; es el primer RS eléctrico de la historia de la marca y eso imprime carácter. Un carácter que explican sus 630 kW en boost y un par máximo de 865 Nm, para completar el 0-100 en 2,8 segundos y con una velocidad máxima que asciende a 250 km/h. El acabado RS añade parachoques reforzado, retrovisores con función de memoria, aplicaciones interiores en óptica de vanadio, el Bang & Olufsen Premium Sound System 3D y discos de freno delanteros de 410 mm. Una propuesta que no deja lugar a dudas sobre sus intenciones.

Y por encima de todos, el RS e-tron GT performance, el modelo más extremo de la familia que combina 550 kW de potencia nominal con 680 kW en modo boost y un par impresionante de 1.027 Nm. El resultado es un 0-100 en 2,5 segundos que lo sitúa en la élite de los eléctricos de producción en serie. Exclusividades como el techo de fibra de carbono oscuro mate, las llantas RS de 21 pulgadas en negro, el paquete de óptica carbono camuflaje mate o el paquete de diseño Performance RS refuerzan su carácter único.
Independientemente de la versión elegida, todos los e-tron GT comparten una batería de iones de litio de 105 kWh brutos y arquitectura de 800 voltios, tracción quattro con motores eléctricos en ambos ejes, suspensión neumática adaptativa, carrocería monocasco de construcción ligera con aluminio y materiales compuestos, y un coeficiente aerodinámico que arranca en 0,25 Cx en la versión quattro. La recarga en corriente alterna llega hasta 11 kW de serie (22 kW disponible en modelos S, RS y RS performance), mientras que el cargador de corriente continua acepta hasta 320 kW.

Si ya antes el e-tron GT mostraba sus intenciones, con la nueva gama demuestra que la electrificación y la emoción de conducir no son conceptos contrapuestos, sino la misma cosa vista desde ángulos distintos. Así lo disfrutamos en el recorrido que nos lleva de Madrid a la bodega de Marqués de Murrieta. A nuestra disposición para ir probando a lo largo de la ruta, las cuatro variantes.
Un viaje deportivo, pero en silencio
Arrancamos con Audi e-tron GT quattro y abandonamos Madrid sin hacer ruido. Literalmente. Destino: Logroño, y más concretamente la Finca Ygay, donde Marqués de Murrieta elabora desde 1852 algunos de los vinos más celebrados del mundo. La bodega que el Wine Spectator coronó número uno a nivel global espera al final de 327 kilómetros de meseta, sierra y viñedo.
En el camino, en el que los kilómetros hacia Burgos –lugar de la primera parada– discurren por autovía, el e-tron GT exhibe sus maneras de Gran Turismo eléctrico. El coche se desliza en silencio pero con una gran sensación de poderío sobre el asfalto. Su Cx de 0.25 ayuda a ofrecer la menor resistencia al aire a cualquier velocidad, aunque el gasto no es bajo –es verdad que el ritmo es ligero– y no es fácil bajar de los 24 kWh/100 km. en el recorrido.

Eso sí, todo controlado en la pantalla de 12,3 pulgadas del conductor donde se muestra el consumo en tiempo real. Y bajo el pedal del acelerador, tenemos un empuje casi infinito cuando decidimos pisar a fondo para un adelantamiento rápido.
Camino de Logroño, tras esa parada en Burgos que aprovechamos para una rápida recarga, la autovía se acaba y llegan carreteras convencionales, en los que el RS e-tron GT que nos ha tocado en suerte nos hace conducir de otra manera; ya no surcamos la carretera, sino que atacamos cada curva cada desnivel con una dirección que es precisa pero no nerviosa, los frenos recuperan energía en cada frenada suave, y el sistema de tracción quattro eléctrico distribuye el par entre los dos ejes con una inteligencia que se siente.
Si en autovía el adelantamiento era rápido aquí es instantáneo; y eso sin necesidad de apretar el botón boost que, literalmente te pega la espalda al asiento cuando añade toda la potencia de este sistema a la que ya ofrece el coche. A todo esto, viajamos con absoluta comodidad, porque las suspensiones son firmes y muy deportivas, pero no son duras. Parece una máquina del tiempo que, casi sin darnos cuenta, nos teletransporta hasta la Finca Ygay, en las afueras de Logroño. Mil hectáreas al sur de Logroño, de las cuales 365 están plantadas de viñedo. Algunas cepas superan el siglo de vida y de ellas nacen algunos de los mejores vinos del mundo; vinos clásicos pero realizados con las técnicas más modernas, en esa mismoa mezcla de la dualidad de mundos en los que se expresan tanto Audi como Murrieta.

Una historia con los mismos principios
Marqués de Murrieta fundó su bodega en 1852, y desde entonces la Finca Ygay no ha dejado de elaborar vinos con una convicción casi filosófica: el Castillo Ygay Gran Reserva Especial es uno de los vinos más longevos del mundo, capaz de envejecer durante décadas sin perder su argumento central. La mejor bodega del mundo, según los jueces más exigentes del sector, no fabrica vinos para beber hoy; sino para ser disfrutados cuando realmente corresponda.
Es imposible no pensar, al recorrer sus cavas de barrica, en el paralelismo con el coche que nos ha traído hasta aquí. El e-tron GT también es una obra hecha con el tiempo –el de la ingeniería Audi, el de décadas de experiencia en motorsport, el de una tradición que arranca en el Quattro de 1980– y que se ha ido destilando en algo para ser disfrutado cada día durante años.

Ambos, el vino y el coche, son el resultado de no tomar atajos. De entender que la excelencia no es una suma de detalles aislados sino la conjunción entre todos ellos: el coeficiente aerodinámico y la posición del volante, el tanino y la barrica de roble americano, la potencia del motor y el peso distribuido sobre los cuatro ejes.
El mérito se confunde con la naturalidad de que alguien beba alguno de los vinos de esta bodega y piense que así debería ser siempre el vino, o de que conduzca el nuevo deportivo eléctrico de la marca de los aros, el e-tron GT y piense que así debería ser siempre un automóvil.
Imágenes Audi e-tron GT quattro
Fotos: Audi




















Imágenes Audi RS e-tron GT
Fotos: Audi


















