En 2009 Aston Martin metió un V12 en el vano de su deportivo más pequeño y dejó que el conductor cambiara de marchas a mano. Casi veinte años después, esa combinación de doce cilindros y seis relaciones se ha convertido en una rareza codiciada. En su último análisis, el presentador Max, de AutoTopNL, lo dice sin rodeos: dentro de toda la saga Vantage, esta es la versión que hay que comprar.
El V12 manual que Aston Martin dejó de fabricar
El vídeo arranca con una aclaración que funciona como filtro para cualquier comprador. La unidad que aparece en pantalla no es un V12 Vantage S, sino la primera versión, la que llegó al mercado en 2009 con cambio manual de seis velocidades. Max la presenta como la opción adecuada y advierte que no todas las variantes posteriores juegan en la misma liga.
El repaso a la genealogía es minucioso. El canal recuerda que la familia Vantage se mantuvo en producción entre 2005 y 2018 y que Aston Martin no escatimó en ediciones: V12 Vantage S, GT12, GT12 Roadster, AMR, AMR Pro y V600. El presentador sostiene que el V12 Vantage S se ofreció únicamente con un automático robotizado de siete relaciones y embrague único que no le pareció un buen cambio, y que el manual recuperado más tarde era una variante de esa misma caja, con patrón dogleg, que tampoco le convenció.
También rescata el origen de la receta: el prototipo V12 Vantage RS de 2007 ya anticipaba la fórmula con el bloque de 5.9 litros procedente del DBS. Dos años después, la marca decidió llevarlo a producción. Según AutoTopNL, aquel movimiento cerró para siempre la puerta a un coche que hoy resulta irrepetible.
Un motor tan grande que obligó a rediseñar el chasis
La parte más llamativa del análisis llega con el capó abierto. Max describe el 5.9 litros de doce cilindros como un propulsor desproporcionado para el tamaño del coche. Cuenta que la marca tuvo que reingenierizar la parte delantera del chasis al menos dos veces: la primera para que el motor entrara, y la segunda para poder homologarlo en Estados Unidos con las pruebas de choque correspondientes. Para ilustrar lo apretado del conjunto, repite una anécdota que leyó en su momento: si se volcara un cubo de agua sobre el motor, el líquido no llegaría al suelo.
Tuvieron que rediseñar el chasis dos veces solo para que el V12 cupiera. Es difícil imaginar un motor que condicione tanto la forma final de un coche.
— Max, AutoTopNL
Las cifras acompañan al relato. La unidad monta frenos carbono-cerámicos heredados del DBS, con discos de 398 milímetros delante, llantas de 19 pulgadas y neumáticos de 255 milímetros en el eje delantero y 295 en el trasero. El capó y la tapa del maletero están hechos de fibra de carbono, y el escape tiene un diámetro algo mayor que el del V8 Vantage.
Carbon Black: 50 horas de pintura y piezas ligeras
La unidad concreta es una edición Carbon Black, un acabado que, según explica el canal, exigía unas 50 horas de trabajo solo en la pintura. A eso se suman piezas de carbono repartidas por la carrocería: el difusor, los insertos del paragolpes, el faldón lateral y algunos detalles del habitáculo. Max insiste en que el diseño ha envejecido bien y lo describe como una pieza moldeada más que fabricada, con la línea que nace tras la rueda delantera y termina en el alerón trasero, pasando por el ‘side blade’ lateral, las caderas y el pequeño deflector sobre la tapa del maletero.
Interior analógico con cuentarrevoluciones invertido
Dentro, cuero por todas partes y más carbono específico de la edición. El canal menciona la existencia de asientos baquet de fibra de carbono como opción, capaces de ahorrar unos 17 kilos, aunque la unidad probada lleva las butacas deportivas convencionales. En el salpicadero aparece una pantalla que se puede ocultar, un detalle que el presentador interpreta como una ventaja: cuando la electrónica envejezca, bastará con guardarla.
El resto del puesto de mando se mantiene en clave analógica. Los instrumentos incluyen un cuentarrevoluciones que gira en sentido antihorario, y la palanca del cambio manual tiene un recorrido con peso, algo que a Max le parece coherente con el carácter del coche. Reconoce que en su día se criticó el exceso de botones; hoy, dice, nadie se queja de eso. Además, el coche se ensamblaba a mano en Inglaterra con una inspección final firmada.
Un V12 de sonido grave y entrega contundente
Al arrancar aparece el rasgo que define al coche. El presentador describe un sonido profundo, oscuro y reconocible, muy alejado del grito agudo de otros doce cilindros. Recuerda que el régimen máximo ronda las 7.000 vueltas, así que estamos ante un motor más musculoso que nervioso, con la entrega llena desde abajo. El cambio, añade, resulta sólido y algo pesado de manejar, algo que encaja con el conjunto.
En marcha destaca la dirección bien ponderada y la sensación de compactidad, sorprendente si se tiene en cuenta el volumen del propulsor. La unidad lleva amortiguadores pasivos, no adaptativos como otras versiones, y un botón de modo Sport que modifica la respuesta del acelerador. Max activa también el modo Track para reducir la intervención electrónica y confiesa que es la primera vez que conduce este modelo: la experiencia, subraya, ha estado a la altura de lo que esperaba.
124.000 euros y una apuesta por la revalorización
Aquí llega el dato que muchos espectadores han ido a buscar. La unidad está a la venta por 124.000 euros y acumula entre 75.000 y 76.000 kilómetros. El presentador sostiene que ese precio es una oportunidad y apoya su argumento en tres patas: la marca, el V12 y el cambio manual. Añade que se fabricaron alrededor de 1.199 ejemplares de esta versión y sentencia que su valor subirá. Es, conviene recordarlo, una opinión y no un pronóstico verificable. El coche se encuentra en un concesionario oficial de Aston Martin en Hilversum, en Países Bajos, que cedió la unidad para la grabación.
Qué significa para el mercado de clásicos modernos
La tesis de AutoTopNL encaja en una corriente que lleva años ganando fuerza: la de los llamados coches analógicos. Frente a las transmisiones de doble embrague y a los automáticos de convertidor, los modelos con pedal de embrague y palanca manual han pasado de ser una opción minoritaria a convertirse en un argumento de colección. El V12 Vantage de 2009 reúne otros ingredientes que suelen coincidir con la revalorización: producción limitada, una arquitectura difícil de repetir bajo la normativa de emisiones actual y un diseño que el paso del tiempo no ha castigado.
Conviene mantener la cautela. Ninguna combinación de características garantiza una subida de precio, y el mercado de clásicos recientes ha demostrado ser tan sensible al ciclo económico como cualquier otro. Lo que sí parece fuera de discusión es la escasez: un deportivo con motor de doce cilindros atmosférico, cambio manual y tracción trasera no volverá a fabricarse. La discusión, para el aficionado, ya no es si estos coches son especiales, sino cuánto tiempo queda para poder comprarlos a precios de deportivo usado con unos años a la espalda.
AutoTopNL cierra su análisis sin disimular el entusiasmo, y el propio presentador admite que era su primer contacto con el modelo. Queda una duda razonable para quien esté pensando en moverse: ¿seguirá costando 124.000 euros dentro de tres años, o será entonces una de esas unidades que solo aparecen en subastas?
Puedes ver el análisis completo de este Aston Martin V12 Vantage en el vídeo original de AutoTopNL en YouTube.


