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sábado, 21 febrero 2026

Rubén (36), monitor de fitness: «Aprovecha los atascos para ponerte en forma»

Los tediosos atascos se pueden convertir en una oportunidad para mejorar tu salud sin salir del coche.

Si vives en una gran ciudad o te tienes que desplazar a diario para trabajar, es muy probable que los atascos formen parte de tu rutina tanto como el café del desayuno. Esos minutos interminables frente a una hilera de luces de freno suelen ser sinónimo de estrés, aburrimiento y una postura corporal que, a la larga, acaba pasando factura a tu espalda y a tus articulaciones.

Sin embargo, hay una forma de cambiar tu perspectiva. Rubén, un monitor de fitness, asegura que el asiento del conductor puede ser el mejor lugar para empezar a cuidarte. Sobre todo, cuando te encuentras inmerso en tediosos atascos.

Transforma el tiempo perdido en atascos en una rutina de salud

dolor de espalda al conducir
Fuente propia

La mayoría vemos los atascos como un obstáculo insuperable que nos roba tiempo de descanso o de ocio. Pero si cambias el chip, ese tiempo puede convertirse en un momento para mejorar tu estado de salud. El sedentarismo es uno de los mayores enemigos de la sociedad actual. Pasar mucho tiempo sentado y en tensión mientras conduces hace que la sangre no circule como debería y que los músculos se vuelvan rígidos. La clave está en aprovechar que el coche esté detenido para hacer pequeños movimientos que marquen la diferencia en tu bienestar diario.

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No hace falta que lleves pesas en la guantera ni que hagas movimientos extraños que distraigan a los demás conductores. Se trata de usar la propia estructura del coche y la resistencia de tu cuerpo para despertar los músculos. Cuando activas el cuerpo, tu cerebro también recibe una señal de alerta positiva. Esto no solo ayuda a que te sientas más ágil físicamente, sino que también reduce los niveles de cortisol, que es la hormona del estrés. Al final del trayecto, en lugar de llegar a casa o a la oficina con los hombros cargados y de mal humor, notarás que tienes más energía y que tu cuerpo se siente mucho más ligero.

Los ejercicios que nos propone Rubén están pensados para realizarse cuando el vehículo no está en movimiento. La seguridad es siempre lo primero, por lo que debes esperar a que el tráfico esté completamente parado o a que un semáforo en rojo te dé margen de tiempo. Si incorporas estos hábitos a tu día a día, verás que los atascos dejan de ser una tortura para convertirse en una oportunidad de mejora constante. Tu espalda te lo agradecerá y tu mente estará mucho más relajada para afrontar el resto de la jornada.

Ejercicios para activar tus músculos sin salir del asiento

atascos
Fuente propia

Uno de los puntos más críticos cuando estamos sentados mucho tiempo es la zona de las piernas. Para activar la musculatura interna, solo tienes que sentarte con la espalda bien recta, sin llegar a apoyarte del todo en el respaldo. Separa las piernas a la anchura de tus hombros y pon las palmas de tus manos en la parte interna de los muslos. El truco está en intentar cerrar las piernas mientras tus manos hacen fuerza hacia fuera para impedirlo. Si mantienes esa tensión unos quince segundos y lo repites varias veces, estarás fortaleciendo tus aductores de una forma muy eficaz.

Otra zona que sufre mucho por la inactividad son los glúteos. Aquí el ejercicio es todavía más fácil. Aprovecha cuando el semáforo esté en rojo para apretar los glúteos con toda tu fuerza. Mantén esa contracción durante unos veinte segundos y luego relaja. Es un movimiento isométrico que no requiere que te muevas del sitio, pero que ayuda a tonificar la zona lumbar y a que tu postura al volante sea mucho más correcta.

De la misma manera, puedes trabajar tu abdomen. Mantén de nuevo la espalda recta y trata de llevar el ombligo hacia tu columna, como si quisieras esconder la tripa al máximo. Sostén esa posición mientras sueltas el aire poco a poco. Este gesto fortalece los músculos internos que protegen tu columna y te ayuda a conseguir un vientre más firme sin tener que hacer ni un solo abdominal en el suelo.

Tus brazos, hombros y pectorales también pueden trabajar mientras esperas. Pon las manos en los laterales del volante y presiona hacia el centro, como si quisieras doblarlo o juntar tus manos. Notarás enseguida cómo se activan los músculos del pecho y de los brazos. Si mantienes esa presión unos treinta segundos, estarás haciendo un trabajo de fuerza muy valioso. Incluso puedes ejercitar tus antebrazos y muñecas apretando los puños con fuerza y moviendo las muñecas de arriba abajo de forma controlada.

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Son pequeños detalles que, sumados día tras día, transforman tu condición física de manera notable y sin necesidad de ir al gimnasio después de trabajar.

Mejora tu postura y olvida el dolor de espalda al conducir

dolor de espalda
Fuente: Pexels

El dolor de cuello y de espalda es la queja más común entre los conductores habituales. La tensión de mirar fijamente la carretera y mantener los brazos en la misma posición durante kilómetros genera una rigidez que puede volverse crónica.

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Rubén insiste en que estirar es tan importante como fortalecer. Un ejercicio que alivia mucha presión consiste en apoyar los brazos en la parte superior del volante y dejar que la cabeza caiga entre ellos, siempre manteniendo la cintura pegada al asiento. Este estiramiento libera la tensión acumulada en la zona cervical y en la parte alta de la espalda, dándote una sensación de alivio inmediata.

Para el cuello, que es donde más estrés acumulamos, puedes hacer giros muy suaves hacia los lados. Mantén la espalda recta, sujeta el volante para tener estabilidad y gira la cabeza hacia un lado como si quisieras mirar por el hombro, pero de forma muy lenta. Aguanta unos segundos y repite hacia el otro lado. Esto mejora la flexibilidad y evita que llegues al destino con el cuello agarrotado.

También es muy útil hacer encogimientos de hombros. Súbelos hacia las orejas lo máximo que puedas, aguanta un par de segundos y déjalos caer de golpe. Este movimiento tan simple es una de las mejores herramientas para soltar los trapecios y mejorar tu postura general.

No hace falta que hagas todo esto en una sola parada, pero si cada vez que te detienes eliges uno o dos ejercicios, estarás invirtiendo en tu salud a largo plazo. Al final, conducir ya no será una actividad pasiva que te cansa en los atascos, sino un tiempo activo que te hace sentir mucho mejor contigo mismo.

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