El último anuncio del Toyota Hilux no le ha gustado nada al PACMA de Australia

El Panel Comunitario de Normas Publicitarias de Australia ha puesto contra las cuerdas a Toyota, que tendrá que retirar o modificar el último anuncio de su Hilux.

En muchas ocasiones el ingenio publicitario choca de frente con las regulaciones vigentes, y Toyota Australia acaba de comprobarlo con su último anuncio del nuevo Hilux. Bautizado con el nombre de “El Flautista de Hamelín”, convierte al pick-up en un imán irresistible para docenas de perros que abandonan a sus dueños y a los pick-up de la competencia para subirse a la caja trasera en pleno movimiento. Lo que pretendía ser una metáfora divertida y exagerada de la superioridad del Toyota Hilux se ha topado con el rigor de las normas de seguridad vial australianas, obligando al fabricante a retirar el anuncio. O a modificarlo.

El spot arranca con una escena casi de cuento: los perros, hipnotizados por el rugido del nuevo Hilux, dejan atrás a un Ford Ranger empantanado, a un Mitsubishi Triton que patina en subida y un Mazda BT-50 averiado al borde del camino. En cada adelantamiento, los animales saltan con agilidad a la caja del Toyota, que avanza sin esfuerzo mientras sus rivales quedan atrás. La firma japonesa ha sido astuta al utilizar modelos antiguos de la competencia, evitando así cualquier riesgo de demanda por parte de los fabricantes. El clímax llega cuando el Hilux se detiene frente a una tienda con la caja repleta de perros apilados en plan caricatura, un juego visual que busca arrancar sonrisas pero que ha terminado generando serias quejas.

Este no es el primer anuncio de Toyota Australia que se topa con la burocracia

YouTube video

El Panel Comunitario de Normas Publicitarias de Australia no ha tardado en actuar. Tras recibir múltiples denuncias, el organismo ha dictaminado que el anuncio incumple dos códigos de seguridad al mostrar un comportamiento “peligroso y potencialmente ilegal”. Las normativas australianas exigen que los perros viajen sujetos o en un espacio seguro para evitar riesgos durante la marcha, y el anuncio no solo ignora esa premisa, sino que la convierte en el eje central de su narrativa. Aunque el mensaje es claramente humorístico y exagerado, los reguladores consideran que no promueve las mejores prácticas ni respeta las expectativas comunitarias en materia de bienestar animal y seguridad vial.

Publicidad

Toyota se enfrenta ahora a la obligación de editar o retirar el anuncio, sumando otro nuevo episodio a su complicada historia reciente con los organismos publicitarios australianos. Sino que se lo digan al último anuncio del GR Yaris. Lo que empezó como una atrevida campaña para destacar la robustez, el atractivo y la fiabilidad del nuevo Hilux ha terminado recordándonos que, en publicidad automovilística, el límite entre lo memorable y lo sancionable puede ser tan estrecho como la línea que separa el genio creativo de un dolor de cabeza regulatorio.