Diego (41), médico de cabecera: «Si estás tomando Loratadina, Bilastina o Ebastina, no descartes que algún día la DGT te ponga pegas al conducir»

La DGT no prohíbe conducir con antihistamínicos, pero ojo si te provoca efectos secundarios que limitan tus capacidades al volante.

Hace solo unos días que le dimos la bienvenida a la primavera. A los días más largos, al buen tiempo… y también a las alergias. En esta época del año, suben los niveles del polen y aumentan los síntomas en las personas que tienen alergias (estornudos, picor de ojos, congestión…). Pero ojo si decides tomar un antihistamínico, porque a la Dirección General de Tráfico (DGT) no le gustan demasiado.

Los antihistamínicos son medicamentos que bloquean la acción de la histamina, que es una sustancia química que libera el cuerpo durante una reacción alérgica. Y aunque combate el picor de ojos, los estornudos y demás síntomas de la primavera, también pueden tener efectos en la conducción.

«Si estás tomando loratadina, bilastina o ebastina, no descartes que algún día la DGT te ponga pegas al conducir«, señala Diego, médico de cabecera. La respuesta está en el prospecto, pues hay un pictograma en concreto que identifica si un medicamento no es compatible con la conducción.

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El aviso de la DGT: ¿en qué situaciones puedes tener problemas?

antihistamínicos
Fuente: Freepik

La DGT no prohíbe conducir si estás tomando antihistamínicos, pero sí advierte de que, si el medicamento afecta de alguna manera a tus capacidades, no deberías ponerte al volante. Es decir, hay zonas grises en este sentido y la respuesta más bien apela a la responsabilidad propia.

El riesgo depende también de cómo te tomes el antihistamínico. Por ejemplo, no es buena idea que los empieces a tomar justo antes de un viaje largo, porque los efectos secundarios son más intensos los primeros días, mientras el cuerpo se acostumbra. Y también influye la dosis.

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En algunos antihistamínicos, como los que se basan en loratadina, una cantidad estándar (10 mg al día) no suele provocar somnolencia. Pero si la superas o decides tomar más de la cuenta para aliviar síntomas graves, sí podrías sufrir síntomas más graves.

Y lo peor es que el alcohol, incluso en pequeñas cantidades, puede potenciar también el efecto sedante de algunos antihistamínicos. «El problema no es el medicamento en sí, sino cómo lo usamos. La gente se confía porque son fármacos muy habituales, pero no dejan de tener efectos», recuerda este médico.

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