La Dirección General de Tráfico lleva tiempo avisando de que el futuro de la seguridad vial en España pasa por una tolerancia cada vez menor con el alcohol al volante. Lo que hace unos años parecía una utopía —la famosa tasa cero— está hoy más cerca que nunca de convertirse en realidad. La DGT ya ha deslizado su intención de rebajar los límites actuales y aplicar una política mucho más restrictiva, alineada con la tendencia europea.
El objetivo de la DGT es claro: reducir la siniestralidad. Porque, pese a las campañas de concienciación y al endurecimiento de las sanciones, el alcohol sigue estando presente en un porcentaje preocupante de los accidentes mortales. El cambio normativo de la DGT no afectará a todos por igual en un primer momento, y eso es precisamente lo que marcará el calendario de implantación de esta medida.
5El impacto en la conducción cotidiana
La llegada de la tasa cero cambiará hábitos muy arraigados. Desaparecerá la referencia de la “copa permitida” y el conductor tendrá que asumir que cualquier consumo previo puede suponer una sanción.
Esto afectará especialmente a los desplazamientos de ocio, las comidas largas y las celebraciones. El uso de transporte alternativo, el conductor designado o las bebidas sin alcohol ganarán protagonismo. En otros países donde ya se ha aplicado esta política, la adaptación ha sido rápida y los beneficios en seguridad han sido evidentes.


