La Dirección General de Tráfico lleva tiempo avisando de que el futuro de la seguridad vial en España pasa por una tolerancia cada vez menor con el alcohol al volante. Lo que hace unos años parecía una utopía —la famosa tasa cero— está hoy más cerca que nunca de convertirse en realidad. La DGT ya ha deslizado su intención de rebajar los límites actuales y aplicar una política mucho más restrictiva, alineada con la tendencia europea.
El objetivo de la DGT es claro: reducir la siniestralidad. Porque, pese a las campañas de concienciación y al endurecimiento de las sanciones, el alcohol sigue estando presente en un porcentaje preocupante de los accidentes mortales. El cambio normativo de la DGT no afectará a todos por igual en un primer momento, y eso es precisamente lo que marcará el calendario de implantación de esta medida.
1Qué es la tasa cero y por qué quiere implantarla la DGT
La tasa cero significa, en la práctica, prohibir cualquier rastro de alcohol en el organismo al conducir. Actualmente, el límite general en España está en 0,5 g/l en sangre (0,25 mg/l en aire espirado), mientras que para conductores noveles y profesionales es de 0,3 g/l y 0,15 mg/l respectivamente. La intención de la DGT es eliminar ese margen.
No se trata solo de una cuestión normativa, sino de un enfoque de seguridad vial. Numerosos estudios han demostrado que incluso pequeñas cantidades de alcohol afectan a la capacidad de reacción, la atención y la percepción del riesgo. Por eso, la estrategia pasa por transmitir un mensaje claro: si conduces, no bebas.

